Oración del Miércoles Santo:
Oración inicial:
Señor Jesús, en este Miércoles Santo te pedimos que nos
concedas la disposición de corazón para seguir tus mandatos con prontitud y
amor. Que, así como los discípulos atendieron pronto tu mandato de ir y preparar
la Cena de la Pascua, nosotros también estemos dispuestos a dejar atrás
nuestras preocupaciones y distracciones mundanas para seguirte más de cerca.
Que este día dejemos de lado todo lo que nos separa de ti y nos centremos en la
celebración de tu amor redentor. Fortalécenos, oh Señor, para vivir con alegría
y entrega en el Triduo Pascual. Amén.
Invocamos
al Espíritu Santo:
Ven Santo Espíritu
Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra
en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.
Isaías 50, 5-10
5.el Señor Yahveh me ha
abierto el oído. Y yo no me resistí, ni me hice atrás.
6.Ofrecí mis espaldas a
los que me golpeaban, mis mejillas a los que mesaban mi barba. Mi rostro no
hurté a los insultos y salivazos.
7.Pues que Yahveh
habría de ayudarme para que no fuese insultado, por eso puse mi cara como el
pedernal, a sabiendas de que no quedaría avergonzado.
8.Cerca está el que me
justifica: ¿quién disputará conmigo? Presentémonos juntos: ¿quién es mi
demandante? ¡que se llegue a mí!
9.He aquí que el Señor
Yahveh me ayuda: ¿quién me condenará? Pues todos ellos como un vestido se
gastarán, la polilla se los comerá.
10.El que dé entre vosotros tema a Yahveh oiga la voz de su Siervo. El que anda a oscuras y carece de claridad confíe en el nombre de Yahveh y apóyese en su Dios.
REFLEXIÓN:
Isaías nos está abriendo la puerta para que, confiando
totalmente en el Señor, podamos enfrentarnos a cualquier tipo de problema, sin
importar la dureza de las dificultades, con la garantía de que la ayuda que nos
proporciona el inmenso amor de Dios, que se nos da gratuitamente, a través de
Jesucristo, nos va a dar la fortaleza suficiente para ayudar a los decaídos que
tenemos a nuestro alrededor, los pobres, los enfermos, en definitiva, los más
necesitados de la misericordia de Dios.
Con la reflexión y oración de miércoles Santo aprendemos a confiar
totalmente en Dios. Pidamos al Señor entregarnos siempre a su infinita
misericordia.
Oración:
Mi Dios, mi Señor y mi Todo, te agradezco porque sé que
estas pronto a escucharme, a dar tu Gracia y Misericordia en todo tiempo.
Permite que siempre camine por el camino angosto de la salvación. Nos dejamos
guiar por tu Palabra, en la cual encontramos paciencia y consuelo para no
desesperar ante los descampados de la vida. Amén.
Padre Nuestro…
Ave María…
Gloria…
MEDITAMOS EN SILENCIO…
Hebreos
12, 2
“Mantener
la Mirada fija en Jesús, autor y consumador de nuestra fe. Por el gozo puesto
delante de él, soportó la Cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la
diestra del trono de Dios.”
REFLEXIÓN:
Este versículo refleja la actitud del siervo de Isaías
50:7, que enfrenta el sufrimiento con determinación, confiando en Dios.
Oración:
Oh Señor, necesito de tu fuerza y de Tu
amor para poder realizar las cosas bien. No quiero fiarme por lógica del mundo,
sino que quiero sentirte, palparte y encontrarte en cada situación que a diario
me regalas. Quiero desprenderme de ese materialismo mundano que me lleva por
los caminos de mi propia vanagloria, un camino lleno de egoísmo y soberbia que
poco a poco me distancia de la felicidad que quieres darme. Amén.
Padre Nuestro…
Ave María…
Gloria…
MEDITAMOS EN SILENCIO
Mateo 26, 14-16
14.Entonces uno de los Doce, que se llamaba Judas Iscariote,
se presentó a los jefes de los sacerdotes
15.y les dijo: «¿Cuánto me darán si se lo entrego?» Ellos
prometieron darle treinta monedas de plata.
16.Y a partir de ese momento, Judas andaba buscando una
oportunidad para entregárselo.
REFLEXIÓN
Estos versículos del Evangelio nos
invitan a meditar cómo es nuestra relación con Dios. Es una enseñanza profunda,
no buscar bienes mundanos y reconocer que el pecado nos separa de Dios. Estas
Palabras nos ponen en alerta para no caer en lo mundano y no traicionar a Dios.
Oración:
No permitas que mi apego a los bienes y la búsqueda de triunfos mundanos sean las 30 monedas de plata por las que yo pretenda cambiarte. Te pido que sanes mi corazón de esas malas inclinaciones. Amén.
No quiero contarme entre los traidores
que han antepuesto sus logros y éxitos personales antes que servirte y amarte
por sobre todas las cosas. Amén.
Padre Nuestro…
Ave María…
Gloria…
Mateo 26
24.El Hijo del Hombre se va, como dicen las Escrituras, pero
¡pobre de aquel que entrega al Hijo del Hombre! ¡Sería mejor para él no haber
nacido!»
25.Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó también:
«¿Seré yo acaso, Maestro?» Jesús respondió: «Tú lo has dicho.»
REFLEXIÓN
En nuestra sociedad también nuestra fe es sometida a
pruebas que parecen imposibles de superar, tenemos miedo y dudamos de Dios.
Debemos ser capaces de dar el paso y confiar en Dios más allá de todas nuestras
dificultades, pues Él nunca ha dejado de estar entre nosotros.
Oración:
Jesús, que todo
lo das por nosotros.
Perdónanos cuando nuestro corazón actúa como el de Judas.
Perdón por las veces que entregamos tu amor más puro por 30 monedas.
Perdón por las veces que dudamos de tu misericordia.
Perdón por mis oídos desatentos.
Perdón por aquellas acciones que lastiman.
Perdón por ser tantas veces Judas.
Perdón por ser ese amigo que te traiciona.
Jesús, que en
este día pueda aprender a mirarte con los mismos ojos que vos me miras.
Jesús, no me dejes ser como Judas que te entregó.
Jesús, recuérdame siempre que esas 30 monedas no tienen valor en tu reino.
Amén.
Padre Nuestro…
Ave María…
Gloria…
MEDITAMOS EN
SILENCIO
Mateo 15
7.¡Qué bien salvan las apariencias! Con justa razón
profetizó Isaías de ustedes, cuando dijo:
8.Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está
lejos de mí.
9.El culto que me rinden no sirve de nada, las doctrinas que
enseñan no son más que mandatos de hombres.»
10.Luego Jesús mandó acercarse a la gente y les dijo:
«Escuchen y entiendan:
11.Lo que entra por la boca no hace impura a la persona, pero
sí mancha a la persona lo que sale de su boca.»
REFLEXION
Estamos a las
puertas de celebrar el misterio de la Pascua del Señor. Junto a la admiracion
contemplativa de su entrega en la Cruz, podemos aprender su lección: espejarnos
en el Sirervo de Isaías y en especial en Jesús, que cumple en plenitur el
anuncio.
¿Somos buenos
oyentes de la Palabra? ¿tenemos el oido agudo para escuchar la voz de Dios?
¿somos discipulos antes de creenos como maestros?
Oración:
Librame de la aspereza y dureza del corazon,
Que seas Tú mi primera prioridad. Confio en la certeza de
tu Palabra de que si te elijo centro de mi vida todo lo demas se me dara por
añadidura. Toda mi vida te la encomiendo a tu presencia porque a traves de ella
quedan pulverizadas mis inseguridades. Confio en tu gracia santificante. Amen.
Padre Nuestro…
Ave María…
Gloria…
MEDITAMOS EN SILENCIO
Mateo 26
29.Y os digo que desde ahora no beberé de este producto de la vid hasta el
día aquel en que lo beba con vosotros, nuevo, en el Reino de mi Padre.»
30.Y cantados los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos.
31.Entonces les dice Jesús: «Todos vosotros vais a escandalizaros de mí esta
noche, porque está escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del
rebaño .
REFLEXIÓN
Recemos todos juntos en esta semana santa para enriquecer nuestro espíritu
y llenarnos del amor de Dios.
Este miércoles santo es una llamada de alerta para estar atento a nuestras
acciones y corregirnos a la Luz de la Palabra de Dios.
Oración:
Dios
nuestro, en esta Semana Santa te pedimos que nos concedas la gracia de
vivir estos días con profunda devoción, contemplando y reflexionando sobre la
Pasión, Muerte y Resurrección de tu Hijo Jesucristo. Que cada paso de su
camino hacia la Cruz nos recuerde tu amor incondicional por nosotros y nos
lleve a renovar nuestro compromiso de seguir sus enseñanzas para alcanzar la
salvación. Amén.
Padre Nuestro…
Ave María…
Gloria…
MEDITAMOS EN SILENCIO
Oración:
Dios nuestro, que en esta Semana Santa podamos
unirnos más estrechamente al sufrimiento de tu Hijo Jesucristo,
comprendiendo su sacrificio redentor, y encontrar en Él la fuerza para
enfrentar nuestras propias cruces de la vida. Ayúdanos, no sólo a recordar la
Pasión de nuestro Señor, sino también a vivirla, entregando la vida en el
servicio a los demás y en la obediencia a tu voluntad. Amén.
Padre Nuestro…
Ave María…
Gloria…
Oración:
Dios nuestro, ayúdanos a que esta Semana Santa sea
un verdadero tiempo de crecimiento espiritual. Y que al llegar a la
Pascua sepamos vivir y contagiar la alegría de la Resurrección, llenos de
esperanza en la vida eterna que nos has prometido. Que sea un tiempo de
renovación espiritual, donde podamos experimentar tu amor de manera más
profunda y compartirlo con todos los que nos rodean. Amén.
Padre Nuestro…
Ave María…
Gloria…
Oración final:
“Señor, ayúdanos a
reconocer nuestras propias debilidades y a no caer en la tentación del mal.
Danos la fuerza para seguir tus enseñanzas y el coraje para defender nuestra
fe, incluso en momentos difíciles”.
“Te doy gracias, Señor, especialmente
por este momento de encuentro contigo. Quiero escuchar tu Palabra y seguirte
con fidelidad por el camino de santidad al que me invitas. Ayúdame a ser dócil
al Plan del Padre como Tú me enseñas a serlo. Amén".
Padre Nuestro…
Ave María…
Gloria…
ORACION AL ESPIRITU
SANTO
Cardenal
Verdier
Oh Espíritu
Santo,
Amor del Padre,
y del Hijo,
Inspírame
siempre
lo que debo
pensar,
lo que debo
decir,
cómo debo
decirlo,
lo que debo
callar,
cómo debo
actuar,
lo que debo
hacer,
para gloria de
Dios,
bien de las
almas
y mi propia
Santificación.
Espíritu Santo,
Dame agudeza
para entender,
capacidad para
retener,
método y
facultad para aprender,
sutileza para
interpretar,
gracia y
eficacia para hablar.
Dame acierto al
empezar
dirección al
progresar
y perfección al
acabar.
Amén.
ORACIÓN AL
ESPÍRITU SANTO
(de San
Agustín)
Espíritu Santo,
inspíranos, para que pensemos santamente.
Espíritu Santo,
incítanos, para que obremos santamente.
Espíritu Santo,
atráenos, para que amemos las cosas santas.
Espíritu Santo,
fortalécenos, para que defendamos las cosas santas.
Espíritu Santo,
ayúdanos, para que no perdamos nunca las cosas santas.
VEN, ESPÍRITU
CREADOR
Rezada a diario
por el Papa JPII *
Ven, Espíritu
Creador,
visita las
almas de tus fíeles
y llena de la
divina gracia los corazones,
que Tú mismo
creaste.
Tú eres nuestro
Consolador,
don de Dios
Altísimo,
fuente viva,
fuego, caridad
y espiritual
unción.
Tú derramas
sobre nosotros los siete dones;
Tú, el dedo de
la mano de Dios;
Tú, el
prometido del Padre;
Tú, que pones
en nuestros labios los tesoros de tu palabra.
Enciende con tu
luz nuestros sentidos;
infunde tu amor
en nuestros corazones;
y, con tu
perpetuo auxilio,
fortalece
nuestra débil carne,
Aleja de
nosotros al enemigo,
danos pronto la
paz,
sé Tú mismo
nuestro guía,
y puestos bajo
tu dirección,
evitaremos todo
lo nocivo.
Por Ti
conozcamos al Padre,
y también al
Hijo;
y que en Ti,
Espíritu de entrambos,
creamos en todo
tiempo.,
Gloria a Dios
Padre,
y al Hijo que
resucitó,
y al Espíritu
Consolador,
por los siglos
infinitos. Amén.
V. Envía tu
Espíritu y serán creados.
R. Y renovarás
la faz de la tierra.
Oremos.
Oh Dios, que
has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo; haznos
dóciles a tu Espíritu para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo.
Por Jesucristo
Nuestro Señor.
R. Amén.

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