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sábado, 11 de marzo de 2017

San José: oraciones para toda necesidad





Image result for imagenes de san joseLes comparta de una ´página amiga (http://www.devocionario.com) las siguientes oraciones y súplicas a San José. Un saludo a todos nuestros visitantes.






SÚPLICA A SAN JOSÉ

José dulcísimo y Padre amantísimo de mi corazón, a ti te elijo como mi protector en vida y en muerte; y consagro a tu culto este día, en recompensa y satisfacción de los muchos que vanamente he dado al mundo, y a sus vanísimas vanidades. Yo te suplico con todo mi corazón que por tus siete dolores y goces me alcances de tu adoptivo Hijo Jesús y de tu verdadera esposa, María Santísima, la gracia de emplearlos a mucha honra y gloria suya, y en bien y provecho de mi alma. Alcánzame vivas luces para conocer la gravedad de mis culpas, lágrimas de contrición para llorarlas y detestarlas, propósitos firmes para no cometerlas más, fortaleza para resistir a las tentaciones, perseverancia para seguir el camino de la virtud; particularmente lo que te pido en esta oración (hágase aquí la petición) y una cristiana disposición para morir bien. Esto es, Santo mío, lo que te suplico; y esto es lo que mediante tu poderosa intercesión, espero alcanzar de mi Dios y Señor, a quien deseo amar y servir, como tú lo amaste y serviste siempre, por siempre, y por una eternidad. Amén.
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ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Image result for imagenes de san jose¡Glorioso Patriarca San José!, animado de una gran confianza en vuestro gran valimiento, a Vos acudo para que seáis mi protector durante los días de mi destierro en este valle de lágrimas. Vuestra altísima dignidad de Padre putativo de mi amante Jesús hace que nada se os niegue de cuanto pidáis en el cielo. Sed mi abogado, especialísimamente en la hora de mi muerte, y alcanzadme la gracia de que mi alma, cuando se desprenda de la carne, vaya a descansar en las manos del Señor. Amén.
Jaculatoria. Bondadoso San José, Esposo de María, protegednos; defended a la Iglesia y al Sumo Pontífice y amparad a mis parientes, amigos y bienhechores.


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VISITA A SAN JOSÉ

¡Oh castísimo esposo de la Virgen María, mi amantísimo protector San José! Todo el que implora vuestra protección experimenta vuestro consuelo. Sed, pues, Vos mi amparo y mi guía. Pedid al Señor por mí; libradme del pecado, socorredme en las tentaciones y apartadme del mal y del pecado. Consoladme en las enfermedades y aflicciones. Sean mis pensamientos, palabras y obras fiel trasunto de cuanto os pueda ser acepto y agradable para merecer dignamente vuestro amparo en la vida y en la hora de la muerte. Amén.
Jaculatoria.-¡Oh glorioso San José! Haced que sea constante en el bien; corregid mis faltas y alcanzadme el perdón de mis pecados.
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ORACIÓN A SAN JOSÉ

San José, casto esposo de la Virgen María intercede para obtenerme el don de la pureza.
Tú que, a pesar de tus inseguridades personales supiste aceptar dócilmente el Plan de Dios tan pronto supiste de él, ayúdame a tener esa misma actitud para responder siempre y en todo lugar, a lo que el Señor me pida.
Varón prudente que no te apegas a las seguridades humanas sino que siempre estuviste abierto a responder a lo inesperado obténme el auxilio del Divino Espíritu para que viva yo también en prudente desasimiento de las seguridades terrenales.
Modelo de celo, de trabajo constante, de fidelidad silenciosa, de paternal solicitud, obténme esas bendiciones, para que pueda crecer cada día más en ellas y así asemejarme día a día al modelo de la plena humanidad: EL SEÑOR JESÚS.
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CONSAGRACIÓN A SAN JOSÉ 
ANTE LAS TRIBULACIONES

¡Oíd, querido San José, una palabra mía!... Yo me veo abrumada de aflicciones y cruces, y a menudo lloro... Despedazada bajo el peso de estas cruces, me siento desfallecer, ni tengo fuerzas para levantarme y deseo que mi Bien me llame pronto. En la tranquilidad, empero, entiendo que no es cosa difícil el morir... pero si el bien vivir. ¿A quién, pues, acudiré sino a Vos, que sois tan bueno y querido, para recibir luz... consuelo… y ayuda? A Vos, pues, consagro toda mi vida, y en vuestras manos pongo las congojas, las cruces, los intereses de mi alma… de mi familia… de los pecadores… para que, después de una vida tan trabajosa, podamos ir a gozar para siempre con Vos de la bienaventuranza del Paraíso. Amén.
Jaculatoria. San José, Protector de atribulados y de los moribundos, rogad nosotros.
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CONSAGRACIÓN A SAN JOSÉ

Oh Glorioso Patriarca San José, heme aquí, postrado de rodillas ante vuestra presencia, para pediros vuestra protección.
Desde ya os elijo como a mi padre, protector y guía. Bajo vuestro amparo pongo mi cuerpo y mi alma, propiedad, vida y salud. Aceptadme como hijo vuestro. Preservadme de todos los peligros, asechanzas y lazos del enemigo. Asistidme en todo momento y ante todo en la hora de mi muerte. Amén.

lunes, 23 de mayo de 2016

Plegaria de San Francisco de Sales a San José y letanías




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PLEGARIA DE SAN FRANCISCO DE SALES A SAN JOSÉ


Glorioso San José, esposo de la Virgen María, dispénsanos tu protección paterna; te lo suplicamos por el Corazón de Nuestro Señor Jesucristo, Tú, cuya protección se extiende a todas las necesidades y sabe hacer posibles las cosas más imposibles, dirige tu mirada de Padre sobre los intereses de tus hijos.

Recurrimos a tí, con confianza en las angustias y penas que nos oprimen, dígnate tomar bajo tu caritativa protección este asunto importante y difícil, que es la causa de nuestras inquietudes. Que su feliz desenlace sea para gloria de Dios y bien de sus servidores. Así sea.



LETANIAS DEL PATRIARCA SAN JOSÉ

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre Celestial, ten piedad de nosotros.

Dios, Hijo Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Dios Santo Trino y Uno, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

San José,

Luz de los Patriarcas,

Esposo de la Madre de Dios,

Casto custodio de la Virgen,

Padre nutricio del Hijo de Dios,

Solícito defensor de Cristo,

Jefe de la Sagrada Familia,

José, justísimo,

José, castísimo,

José, prudentísimo,

José, fortísimo,

José, obedientísimo,

José, fidelísimo,

Espejo de paciencia,

Amador de la pobreza,

Gloria de la vida doméstica,

Modelo de obreros,

Custodio de las vírgenes,

Sostén de las familias,

Consuelo de los miserables,

Esperanza de los enfermos,

Patrono de los moribundos,

Terror de los demonios,

Protector de la Santa Iglesia,


Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, óyenos Señor.


Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.



Oración

Oh Dios, que con inefable providencia elegiste al bienaventurado José para esposo de tu Santísima Madre, te rogamos que nos concedas tener por intersesor en el cielo al que veneramos por protector en la tierra. Que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.












lunes, 2 de mayo de 2016

Novena de Siete Súplicas a San José


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NOVENA DE SIETE SUPLICAS A SAN JOSÉ





Para obtener gracias importantes para nosotros.














    1. Amabilísimo San José, por el honor inmenso que te concedió el Eterno Padre elevándose a hacer sus veces aquí en la tierra para con su Santísimo Hijo Jesús como Padre Adoptivo, alcánzame de Dios, amado Santo, la gracia que te pido. GLORIA...
    2. Amabilísimo San José, por el amor que te tuvo Jesús reconociéndote como padre en la tierra y obedeciéndote como hijo respetuoso, alcánzame de Dios la gracia que te ruego. GLORIA...
    3. Purísimo San José, por la gracia especialísima que recibiste del Espíritu Santo cuando te dio por esposa a su misma Esposa, nuestra querida Madre la Santísima Virgen María, te suplico la gracia que anhelo. GLORIA...
    4. Tiernísimo San José, por el purísimo amor que profesaste a Jesús y a María, a Jesús como hijo tuyo siendo tu Dios y a María como verdadera esposa siempre virgen; ruega al Altísimo me conceda la gracia que te suplico. GLORIA...
    5. Dulcísimo San José, por el grandísimo gozo que sentía tu corazón cuando platicabas con Jesús y con María, y por tu servicio total para con Ellos, haz que el misericordiosísimo Dios me conceda la gracia que tanto necesito. GLORIA...
    6. Felicísimo San José, por la inmensa gracia que tuviste al dejar esta tierra en brazos de Jesús y de María pudiéndose decir de tu partida un dulce tránsito de amor, alcánzame del Todopoderoso que nada te puede negar, la gracia que tanto te ruego. GLORIA...
    7. Gloriosísimo San José, padre de nuestras almas por la veneración que por ti tiene toda la Corte Celestial cual Padre Adoptivo de Jesús y Esposo de María, Reina y Señora de todo lo creado, alcánzame mi amado Santo la gracia que anhelo. San José, Patrono de los moribundos, ruega por los agonizantes del día de hoy. GLORIA...

El texto de esta novena puede utilizarse como Triduo, es decir, rezado durante tres días).














sábado, 12 de marzo de 2016

Oración a San José: Invocación a San José de Juan XXVIII



INVOCACIÓN A SAN JOSE
DE JUAN XXIII




¡San José, guardián de Jesús y casto esposo de María, tu empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber. Tu mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos. Protege bondadosamente a los que se vuelven confiadamente a ti. Tu conoces sus aspiraciones y sus esperanzas. Ellos se dirigen a ti porque saben que tu los comprendes y proteges. Tu también supiste de pruebas, cansancio y trabajo. Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida, tu alma estaba llena de profunda paz y cantó llena de verdadera alegría debido al íntimo trato que gozaste con el Hijo de Dios que te fue confiado a ti a la vez a María, su tierna Madre. Amén.

lunes, 1 de febrero de 2016

Oraciones a San José: Treintena



Treintena a San José (versión moderna)

(Para obtener alguna gracia extraordinaria)
¡Amado San José! Desde mi pequeñez y dolor y ansiedad, te contemplo con emoción y alegría en el cielo, donde resides con los Bienaventurados, pero también como padre de los huérfanos en la tierra, alegría de los tristes, amparo de los desvalidos, gozo y amor de tus devotos ante el trono de Dios.
Por eso yo, pobre, desvalido, frágil y necesitado, te dirijo hoy y siempre mis tristezas y alegrías, mis ruegos y súplicas, mis arrepentimientos y mis esperanzas; y hoy especialmente traigo ante tu imagen un sufrimiento que consolar, un mal que remediar, una desgracia que impedir, una necesidad que resolver, una gracia que obtener para mí y para mis seres queridos.
Y para animarte aún más a oírme y obtenérmelo, te lo pediré durante estos treinta días, urgente y confiadamente, recordando los hitos que en tu vida marcaron tu fidelidad a toda prueba, y que son los motivos que tengo para esperar que no demores en responder a nuestra necesidad.
1.- Te lo pido por la bondad divina que movió al Verbo Eterno a encarnarse y nacer en la pobre naturaleza humana, Dios Hombre, el Señor Jesús.
2.- Te lo pido por la prontitud con la que respondiste al llamado de ser Padre adoptivo del Señor Jesús y Casto esposo y custodio de nuestra Santa Madre.
3.- Te lo pido por tu fortaleza discreta y silenciosa con la que buscaste un establo para cuna de Dios, nacido entre los hombres, que le obligan a nacer entre animales.
4.- Te lo imploro por la pronta obediencia con la que impusiste al Reconciliador el Santo Nombre de Jesús, por disposición del Eterno para consuelo, amor y esperanza nuestra.
5.- Te lo suplico por el dolor heroicamente aceptado al oír del Ángel la muerte decretada contra tu Hijo Dios, y por tu valerosa huida a Egipto, por los sufrimientos del camino, por la pobreza del destierro, y por las inseguridades del retorno a Nazaret.
6.- Te lo pido por tu aflicción dolorosa de tres días al perder a tu Hijo, y por tu alegría intensa y discreta al encontrarle en el templo; por el gozo inefable de los treinta años que viviste en Nazaret con Jesús y María sujetos a tu autoridad y providencia.
7.- Te lo ruego por el heroico sacrificio con que aceptaste la misión del Señor Jesús: la cruz y la muerte por nuestra reconciliación.
8.- Te lo imploro por el heroico desprendimiento con el que todos los días contemplabas aquellas manos infantiles que serían taladradas un día en la Cruz; aquella cabeza que se reclinaba sobre tu pecho que sería coronada de espinas; aquel cuerpo divino que estrechabas contra tu corazón, que sería extendido en la Cruz.
9.- Te lo pido por tu tránsito de esta vida y tu entrada al Cielo, donde tienes tu trono de poder.
10.- Te lo suplico por tu gozo cuando contemplaste la Resurrección del Señor Jesús, su ascenso a los Cielos y su trono de Rey inmortal por los siglos.
11.- Te lo pido por la dicha con la que contemplaste ser ascendida a los Cielos por los ángeles a tu santísima Esposa y coronada por el Eterno como Reina y Señora de todo lo creado.
12.- Te lo ruego y espero confiadamente por tus trabajos, dolores y sacrificios en la tierra, y por tus triunfos y tu bienaventuranza en el Cielo con tu Hijo Jesús y con Santa María.
¡Oh mi buen San José! Yo, inspirado en la fe de la Santa Iglesia y en comunión con el sentir universal del pueblo cristiano, siento en mí la confiada fuerza, que me alienta a pedirte, suplicarte y esperar me obtengas de Dios la gracia que voy a poner ante esta imagen en la tierra y ante tu trono en el Cielo: la espero, Santo Patriarca.
(Aquí, levantado el corazón a lo alto, se pide al Santo la gracia que se desea.)

Aquí les agrego las palabras finales de la versión antigua

También te suplico San José, por mis familiares y por los que me han pedido ruegue por ellos, les alcances cuanto deseen y les es conveniente.
¡Oh, San José!, ruega por nosotros para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oración
Oh, Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José por Esposo de tu Madre Santísima, concédenos que así como lo veneramos como Protector en la tierra, merezcamos tenerlo como intercesor en los Cielos. ¡Oh, Dios!, que vives y reinas por los siglos. Amén.

¿De dónde surge esta oración?
Esta devoción está tomada de un folleto impreso en Buenos Aires bajo la firma del sacerdote jesuita J. Santillana.
En él se puede leer lo siguiente acerca de la misma: "Basta la lectura de esta Oración para tenerla como muy cristiana y teológica y como muy recomendable y eficaz para conmover ese poder y bondad del Santo Patriarca y para alcanzar por su medio las gracias más difíciles y extraordinarias.
Las razones de esta afirmación son las siguientes:
a) La materia doctrinal de esa Oración es la más teológica y completa.
b) El fin general de ella, el más devoto y grato al Santo: honrar la memoria de los treinta años que vivió con Jesús y María en la tierra.
e) Los títulos que se invocan, poderosísimos para mover el corazón del Santo.
d) La forma ferviente en que está escrita es de fe vivísima, de ternura sensible, y de urgente e irresistible instancia... Es el alma toda la que en todas sus frases pide y suplica, gime y llora, conmueve y triunfa de las resistencias del mismo Dios.
e) Y si a todo se añade la insistencia y perseverancia durante treinta días en tan larga y vehemente súplica del alma, no será temerario afirmar según el dogma católico que es una oración teológica y cristiana, eficaz e irresistible.
f) No hay en ella nada de superstición o revelación o infalibilidad o algo imposible o impropio. Por el contrario lo que se pide y se confía conseguir es sencillamente algo muy conveniente y necesario; aunque difícil y extraordinario; pero nada de milagros infalibles y a plazos fijos y por modos y prácticas supersticiosas. Todo está fundado en el dogma católico de la oración e intercesión de los Santos, y en la creencia y confianza del pueblo cristiano en el poder y bondad del Santo Patriarca.
La práctica de esta devoción ha de ser muy sencilla. 
Récese la oración treinta días consecutivos, y será más eficaz rezarla ante la imagen o altar del Santo; pero cuando eso no sea posible, puede rezarse en la casa particular. Se recomienda mucho la comunión, al menos los miércoles de esos treinta días. Finalmente se ruega que se dé cuenta de las gracias obtenidas".
La fiesta de San José se celebra el 19 de marzo.




jueves, 19 de marzo de 2015

Oración a San José

ORACIÓN DEL PAPA LEÓN XIII


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A Vos, bienaventurado José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de vuestra Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente vuestro patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, os tuvo unido y por el paterno amor con que abrazasteis al Niño Jesús, humildemente os suplicamos que volváis benigno los ojos a la herencia que, con su sangre, adquirió Jesucristo, y con vuestro poder y auxilio socorráis nuestras necesidades.

Proteged, oh providentísimo Custodio de la Divina Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; apartad de nosotros toda mancha de error y de corrupción; asistidnos propicio desde el cielo, fortísimo libertador nuestro, en esta lucha contra el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo librasteis al Niño Jesús de inminente peligro de la vida, así ahora defended la Iglesia santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protegednos con perpetuo patrocinio para que a ejemplo vuestro y sostenidos por vuestro auxilio, podamos santamente vivir, piadosamente morir, y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza. Amén.