Maneras correctas de dar
Hay
tres disciplinas espirituales requeridas para la práctica de la piedad
personal: dar, orar y ayunar.
En tiempos
cuaresmales se hacen presentes vivamente las prácticas espirituales.
En esta ocasión nos
abocaremos en la práctica de dar.
¿Pero qué nos dicen
los Evangelios acerca de estas prácticas? Y ¿Cuáles son las formas correctas e
incorrectas de dar?
Veamos en esta
ocasión el Evangelio según San Mateo capítulo 6, 1-4:
1.«Cuidad de no practicar vuestra justicia
delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis
recompensa de vuestro Padre celestial.
En primer lugar, vemos la
importancia de hacer el bien para agradar a Dios: no debemos hacer el bien para
agradar a los demás o para aquietar nuestra consciencia, simplemente debemos
hacer el bien por amor a Dios.
Leemos: “Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para
ser vistos por ellos”.
También aquí, encontramos una
advertencia de Jesús quien nos dice que no hay que hacer el bien para ser
vistos por los demás, ya que hacer justicia delante de los hombres para ser
vistos, no trae recompensa divina. Lo que Jesús nos advierte es que no hagamos
justicia delante de los otros hombres simplemente para que nos vean y nos
consideren personas justas, más bien tenemos que hacer cosas justas, cosas
buenas para Gloria de Dios. No debemos hacer cosas buenas simplemente por el
bien de nuestra propia imagen o exposición pública.
Jesús en este versículo nos
demuestra el peligro de cultivar una imagen de justicia, es decir que, aunque
los cristianos estamos llamados a ser vistos haciendo obras buenas (Mateo 5,
16), no debemos hacer cosas buenas simplemente para ser vistos.
En segundo lugar, cuando nos
dice “de otra manera no tendréis
recompensa de vuestro Padre que está en los cielos”, nos está advirtiendo
acerca de no buscar recompensa en este mundo, no buscar el aplauso, el alago de
los otros.
Es casi imposible como seres
humanos, hacer cosas espirituales enfrente de otros sin pensar en cuál será su
opinión que ellos tienen de nosotros mientras hacemos estas cosas, y si ellos
estarán pensando mejor o peor de nosotros mientras hacemos lo que hacemos. La
cuestión es qué si cuando hacemos buenas obras por la atención y aplauso del
hombre, esta atención y aplauso es nuestra recompensa. Por eso Jesús nos
advierte que es mejor recibir una recompensa del Padre que está en los cielos,
pues a Dios le importa cómo hacemos las buenas obras, y con qué motivo las
hacemos.
2.Por tanto, cuando hagas limosna, no lo
vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por
las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que
ya reciben su paga.
En estos versículos, Jesús nos
habla de las formas correctas e incorrectas de dar.
Era una costumbre en tiempos
antiguos tocar trompeta, tanto para cuando se hacían regalos como para llamar
la atención cuando alguien realizaba sus donaciones, de este modo, la persona
era reconocida como generosa, era una oportunidad dorada para la ostentación.
Hoy en día, aunque no se tocan trompetas, hay modos modernos de proyectar la
imagen de generosidad de una persona, y así, seguimos llamando la atención de
los demás cuando hacemos donaciones.
Cuando, pues, damos limosna,
no hay que tocar trompeta para ser alabados por los hombres, porque no es esa
la recompensa que debemos buscar.
Llamaba hipócritas a aquellas
personas que actuaban falsamente, vivían actuando una realidad que no era tal,
gente con un doble standard, eran personas que simplemente eran actores,
realizaban una actuación: actuaban de gente piadosa y santa cuando en verdad no
lo eran, y utilizaban el mundo como su propio escenario.
Jesús les dice a aquellos que
dan simplemente para recibir el aplauso de los demás, les dice que disfruten de
ese aplauso porque es la única recompensa que tendrán, ese es su pago completo,
pues no habrá recompensa en el cielo para el que lo hizo por el motivo de
recibir una recompensa en el mundo.
3.Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no
sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha;
La idea de hacer obras
caritativas, dar limosna y ser justo era la misma cosa para el pueblo judío; se
obtiene merito delante de Dios y expiación por los antiguos pecados.
Pero debemos hacer correctamente
esas obras: Debemos ocultar nuestras donaciones de la mirada de todos, hacer
que nuestra limosna sea en lo secreto, así nuestro Padre que todo lo ve, nos
recompensará.
Por eso cuando dice: “No sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha”: nos está diciendo que nuestro
dar debe de ser – si es posible – hasta oculto de nosotros mismos.
Aunque no podemos ser
ignorantes de nuestras propias donaciones, podemos negarnos de hacer cualquier
autocomplacencia indulgente, por eso es conveniente mantener nuestros actos tan
secretos que se hago difícil para nosotros darnos cuenta que estamos haciendo
un bien elogiable.
Solo Dios debe ser nuestra
audiencia.
4.así tu limosna quedará en secreto; y tu
Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
No debemos dar para nuestra
propia gloria se enteren los demás o no se enteren, pues si damos simplemente
por nuestra propia gloria no tendremos recompensa de Dios, en cambio, si damos
para la Gloria de Dios, no importa quién o cómo se enteren, porque estamos
dando por el motivo correcto.
Es el propio Jesús quien
destaca la importancia, el gran valor de hacer buenas obrar para la Gloria de
Dios. Es mucho mejor recibir nuestra recompensa de Dios, quien recompensa mucho
más generosamente y en públicamente que los hombres.
Dios ve en lo secreto, Él no
solo ve nuestras acciones sino el motivo que nos guio a hacer las cosas.
Las cosas hechas de modo
correcto ciertamente serán recompensadas siempre.
Por eso es importante en el
momento de dar, hacerlo con alegría, no esperar el aplauso de los otros, los
halagos, las palabras bonitas y muchas veces engañosas, también hay que evitar
auto-aplaudirnos cuando damos, cuando ofrecemos limosna, no creer que somos
buenos o generosos al dar al necesitado o diezmar en el Templo, simplemente lo
tenemos que hacer por amor a Dios que es todo y para todos.
Esta breve reflexión se
propone reflexionar acerca de nuestra postura respecto a nuestra relación con la
divinidad, con nuestra propia forma de pensar sobre nosotros mismos y nuestra
propia humildad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por participar en esta página.