Es tiempo
de reflexionar acerca de nuestros enojos, resentimientos, la ira y no permitir
que dominen nuestro comportamiento. Es tiempo de misericordia y de perdón. Es tiempo
de reflexionar acerca de quienes nos ofenden o escandalizan, para seguir
viviendo con fuerza y alegría este camino cuaresmal. Para ayudarnos en este
caminar, nos abocaremos a el texto del Evangelio según San Lucas.
El Evangelio
de Lucas nos presenta un conjunto de enseñanzas de Jesús que están enfocadas en
la fe, en la moral personal y comunitaria y en la conducta de toda la comunidad
de cristiana.
En los
versículos que nos convocan hoy a trabajar, está bien establecida las instrucciones
que Nuestro Señor da a sus discípulos sobre la tentación de pecar y el deber de
todos nosotros de perdonar a los hermanos, a tener cuidado de no caer en tentaciones
y ser conscientes de nuestras propias debilidades.
Lucas 17, 1-4
1.Dijo a sus discípulos: «Es imposible que no vengan
escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen!
2.Más le vale que le pongan al cuello una piedra de molino
y sea arrojado al mar, que escandalizar a uno de estos pequeños.
3.Cuidaos de vosotros mismos.
«Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale.
4.Y si peca contra ti siete
veces al día, y siete veces se vuelve a ti, diciendo: "Me
arrepiento", le perdonarás.»
¿Cuáles son las enseñanzas de
Lucas 17, 1-4?
Tres
temas a considerar:
1)
Escándalo
2)
Corregir
3)
3)Perdón
Escándalo:
1. ¿Qué es el escándalo?
Literalmente el escándalo significa “piedra con
que se tropieza”.
A este respecto nos basamos en las palabras del
Papa Francisco:
¿Pero qué es el escándalo? El
escándalo es decir una cosa y hacer otra; es la doble vida. Yo soy muy católico,
yo voy siempre a misa, pertenezco a esta asociación y a otra; pero mi vida no
es cristiana, no pago lo justo a mis trabajadores, exploto a la gente, soy
sucio en los negocios, blanqueo dinero. Esta es una doble vida.
Lamentablemente, muchos católicos son así, y estos escandalizan. Cuántas veces
hemos escuchado, en el barrio y en otras partes: "pero para ser católico
como ese, mejor ser ateo". Es ese el escándalo que destruye. (Homilía de
S.S. Francisco, 23 de febrero de 2017, en santa Marta).
2.
¿Qué es escandalizar?
El tema del escándalo es algo que preocupa mucho
a Lucas.
“Es imposible que no vengan
los escándalos” (Lc, 1)
Pero, ¿puedo ser yo un escándalo para los demás
a través de mis conductas? Ciertamente, este es uno de los problemas a que nos
enfrentamos hoy en día.
“Más le valdría que le ajustaran al cuello una piedra de molino y que le
arrojaran al mar, que escandalizar a uno de estos pequeños” (Lc,2).
¿Por qué cada vez que sentimos en nuestro
interior "comezón" al hacer o pensar algo indebido no nos abrazamos a
Cristo mediante la oración?
La tentación siempre está y muchas veces parece
más grande, monstruosa en imposible de vencer. Pero solo con la asistencia del
Espíritu podemos vencer.
3. ¿Qué debemos hacer los cristianos?
Los cristianos debemos evitar ser ocasión de
escándalo.
Este Evangelio es muy fuerte en este sentido
porque escandalizar a personas inocentes y sencillas es muy hiriente a la
sociedad.
Hoy como Iglesia debemos pedir perdón pues hemos escandalizado mucho, no
solo por casos resonantes de abusos, sino que escandalizamos con nuestras
mezquindades, con nuestras calumnias y chismeríos, cuando la burocracia nos
aleja del sufriente, por provocar el alejamiento de la Iglesia de muchos
dolientes que creen en Jesús, pero ya no creen en la estructura eclesial.
Podemos ser escándalo para los demás con
nuestro mal ejemplo, nuestro obrar errado, con nuestras mentiras, trampas, etc.,
con tantas de estas actitudes dejamos mal parada a nuestra Iglesia de la cual
somos miembros por medio del Bautismo.
Siguiendo a Cristo y lo que nos dice este
Evangelio, estamos todos invitados a reflexionar en la importancia del
testimonio de la vida cristiana. Es utópico creer que no habrá escándalos, que
estos no salen de nuestras mentes, al contrario, los encontramos a cada paso
del camino. Por ello el Evangelista nos dice:
“Anden con cuidado” (Lc,3).
Es decir, en todo momento
debemos ser conscientes de que somos discípulos de Jesús, sea en nuestro
trabajo, en una fiesta, en los momentos de oración o en los momentos de distracción,
por ello, no podemos actuar o comportarnos de cualquier modo, siempre debemos
combatir el mal ejemplo con el bueno, dejando saber la alegría de ser
cristianos. Si bien estamos rodeados de buenos ejemplos, de santos que han sido
fieles, de personas comunes que siguen día a día en el camino de la santidad,
los seres humanos tendemos a causa de nuestras debilidades y flaquezas por
costumbre fijarnos
y hablar sólo de los “escándalos” que por ahí nos encontramos, todo escándalo
lo observamos y erigimos un tribunal propio para juzgar, todo escándalo que
está a la vista de todos pasa por nuestro juicio. Pero nuestra tarea como
cristianos no es buscar el defecto en el otro y juzgarlo, sino perdonar.
Corregir:
Observamos que en el Evangelio nos hablan de dos
cuestiones importantes: corregir y perdonar.
El perdón no es simplemente un pensamiento de
buena voluntad. Entendemos perdonar como un proceso el cual debe ir acompañado
de aquello que hizo Jesús con María Magdalena: “vete y no peques más”. Jesús con estas palabras no solo
perdona sino también corrige. Es hacer entender que eso que hacemos mal, eso
que hiere a otros.
Perdón:
El perdón es un proceso y un camino.
Todos tenemos que luchar por vencer heridas y
rencores que nos golpean la mente y el corazón. En nuestra vida aparecen
personas que nos hieren, nos decepcionan, nos calumnian, y nos dejan una
herencia difícil de llevar: el dolor.
¿Por qué es importante el perdón?
El perdón es uno de los principales valores del
cristianismo, pues al perdonar a nuestros hermanos, que nos han herido, que nos
han ofendido, seguimos el ejemplo de Jesús quien nos enseña a amarnos y
perdonarnos mutuamente.
Además de ser una de las principales enseñanzas y
valores del cristianismo, sabemos que el perdonar aporta innumerables
beneficios para nuestra vida en especial para nuestra mente:
-
el perdón nos permite sanar.
-
el perdón nos permite superar heridas
emocionales,
-
el perdón nos permite sanar relaciones rotas
-
el perdón nos permite liberarnos de la carga
emocional y espiritual que puede generarnos el resentimiento y el odio
¿Qué implica
"reprender" a nuestro hermano que nos ha ofendido?
Reprender
a alguien implica:
-
Reprender a alguien es señalarle su error y
hacerle ver las consecuencias negativas de sus acciones.
-
Sin embargo, reprender a alguien también
significa hacerlo con amor y misericordia, y no con actitudes de superioridad o
venganza.
-
El objetivo de la corrección fraterna es ayudar
al otro a reconocer su error y a buscar una solución al problema ocasionado.
¿Qué significa
"arrepentirse"?
Arrepentirse significa reconocer que hemos cometido un error y sentir el
remordimiento y el deseo de cambiar nuestra conducta. En este contexto, el arrepentimiento implica reconocer el daño
causado por nuestro pecado y el deseo de buscar la reconciliación y el perdón.
¿Por qué es importante perdonar?
Perdonar no significa olvidar el daño causado o
minimizar su importancia, sino más bien liberarnos del resentimiento y del odio
que nos impiden vivir en paz y armonía con los demás y con Dios.
El perdón nos permite sanar nuestras relaciones y
nos ayuda a crecer en nuestra fe y en nuestro amor hacia los demás.
¿Qué nos invita a reflexionar
Lucas 17, 3?
Este versículo en particular, nos invita a cuidar nuestras acciones, a perdonar
a nuestros hermanos y a buscar la reconciliación en nuestras relaciones.
Sabemos que no es fácil perdonar a aquellos que nos han ofendido, a
aquellos que nos han herido, pero no debemos olvidar que el perdón es un valor
fundamental en la vida cristiana y que, al perdonar a los otros, estamos
siguiendo el ejemplo de Jesús y además al perdonar podemos construir relaciones
más fuertes y sanas.
San Lucas en este versículo nos enseña a ser precavidos con nuestras
acciones, tener compasión y corregir con amor a nuestros hermanos, y perdonar
siempre. Perdonar nos liberar fundamentalmente a nosotros mismos.
La práctica del perdón nos puede ayudar a sanar nuestras heridas
emocionales y a crecer en nuestra relación con Dios y con los demás.
Cuando alguien nos escandalice con su
conducta, nos injurie, nos hiera, no juzguemos y sepamos perdonarle de corazón,
confiando en Dios y su infinita misericordia.
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