Modos correctos de orar
Ya al comentar el Evangelio según San Mateo 6,
1-4, habíamos destacado la importancia de dar, y de dar correctamente.
En esta ocasión siguiendo
al evangelista, nos abocaremos en la práctica de orar de modo correcto,
buscando la comunión privada con Dios y confiando en Su conocimiento y
providencia.
¿Cuál es la manera
correcta y la manera incorrecta de orar? ¿Cómo podemos experimentar la paz y la
alegría profundas que provienen de una vida de oración vibrante?
Veamos en esta ocasión
el Evangelio según San Mateo, capítulo 6 versículos 5 al 8.
5.«Y cuando oréis, no seáis como los
hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas
bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben
su paga”.
En este versículo vemos
ejemplos de las maneras equivocadas y las maneras correctas de orar.
En primer lugar, nos dice: “Y cuando ores, no seas como los hipócritas”.
Tanto como hemos visto en Mateo 6, 1-4 la importancia de dar, Jesús asumía que
sus discípulos darían, así que les dijo prontamente que dieran, y también
Nuestro Señor asumía que sus discípulos oraban, y era importante que no oraren
de la misma manera que los hipócritas porque los hipócritas amaban orar de pie
en las sinagogas y en las esquinas. Debemos recordar que, en aquellos tiempos
de Jesús, había dos lugares principales en donde el judío podía puede orar de
manera hipócrita. Podían orar en la sinagoga en la hora de la oración publica,
o en las esquinas en las horas señaladas a la oración.
En segundo lugar, nos dice: “Para ser vistos por los hombres”: Estos
hipócritas no oraban para ser vistos por Dios, sino para ser vistos por los
hombres, querían que todos los consideraran personas piadosas, hombres que
cumplen con la ley. Esta es una falta común en la oración pública también en nuestros
días, pues muchas personas orar de hoy, cuando la gente ora para impresionar a
otros en vez de derramar genuinamente sus corazones ante Dios. Tales oraciones
simplemente utilizan a Dios como herramienta, como instrumento para impresionar
a otros.
Luego leemos en el Evangelio: “Ya tienen su recompensa”: Nuevamente,
aquellos que oran para ser vistos por los hombres ya tienen su recompensa, y
deben de disfrutarla por completo porque eso es todo lo que recibirán. No hay
recompense en los cielos para dichas oraciones.
6.
“Tú, en cambio, cuando
vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu
Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te
recompensará”.
Luego nos dice: “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento”:
Debemos de encontrar a Dios en nuestro aposento, ese lugar privado donde no
podemos impresionar a nadie más que a Dios. Destacamos que, la palabra “aposento”
era usada en el idioma griego para hablar de aquel lugar donde se guardaban los
tesoros. En ese lugar secreto donde nos aguardan los tesoros es donde debemos
orar, siempre nuestras oraciones deben ser dirigidas a Dios. Si bien es
importante la oración con toda la asamblea, no debemos descuidar nuestra oración
personal en privado con Dios.
7.
“Y al orar, no charléis
mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser
escuchados”
Comienza Jesús a indicarnos la manera correcta de orar.
En primer lugar, vemos que la manera correcta de orar no usa vanas
repeticiones, no hay que usar palabras sin significado, debemos orar con la
mente y el corazón no con la boca repitiendo vanamente palabras vacías de
sentido.
Si bien muchos rabinos decían que cuando los justos hacen su oración larga,
esa oración es escuchada. Pero muchas veces uno puede orar de manera larga,
pero para el bien equivocado, Dios no es impresionado por la longitud de la oración
o por la elocuencia de nuestras oraciones, sino lo importante es el corazón,
por eso decimos que la oración requiere más del corazón que de la lengua.
La elocuencia de la oración consiste en el fervor del deseo y de la fe
simple.
Tal vez cuando intentamos sorprender a Dios o a los demás hermanos con
muchas palabras, estamos negando la grandeza de Dios, para ello debemos pensar
en el consejo que en el libro del Eclesiastés
5, 2 nos da: “Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto,
sean pocas tus palabras”.
Nuestra
oración como cristianos es medida por el peso, y no por la longitud. Muchas oraciones
pueden ser cortas pero fuertes.
Es
importante no hablar solo por hablar, serían las vanas repeticiones.
8.
“No seáis como ellos,
porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo”.
En este versículo nos dice que Dios Padre sabe de qué cosas tenemos
necesidad antes de que las pidamos.
Simplemente oramos para unirnos y apelar a un Dios amoroso que quiere que
le llevemos cada una de nuestras necesidades y preocupaciones.
No oramos a modo de informar a Dios de aquello que nos aqueja, de
aquellos a lo que aspiramos, sino para reconocer nuestra miseria y su Grandeza,
para levantar nuestro corazón al cielo, hacia Dios.
A modo de conclusión:
Jesús da a sus discípulos una oración marcada por una relación unida, una
relación de reverencia, sumisión, dependencia y confianza. A medida que nos esforzamos por
implementar estos principios en nuestras vidas diarias, que podamos crecer en
nuestra comprensión de la oración como una práctica vital y vivificante.
Busquemos cultivar una relación más profunda con nuestro Padre, confiados en Su
amor y provisión, y comprometidos a alinear nuestros corazones con Su voluntad.
San Mateo nos ofrece en su Evangelio una guía atemporal sobre la práctica
de la oración y enfatiza la importancia de la sinceridad y de la humildad tanto
como la confianza en nuestra relación con Dios.
En estos versículos Nuestro Señor Jesucristo nos enseña que orar no se
trata de apariencias externas o de palabras largas, sino que orar es una fuerte
y genuina conexión con nuestro Padre Celestial.
Luego en los siguientes versículos Jesús nos dice cuál es la forma correcta
de orar. Nos da una explicación memorable de la manera correcta de orar.
Jesús nos da un modelo de oración que conocemos como el Padre Nuestro, pero
estos versículos siguientes necesitan ser tratados en otro artículo.
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