miércoles, 29 de enero de 2025

Alabanza

 

Nos proponemos ira conociendo los distintos tipos de oración.

En la búsqueda de modos de orar muchas veces confundimos los tipos de oración que los creyentes realizamos. Muchas veces confundimos lo que es una oración de alabanza con las oraciones de acción de gracias o con la adoración. Pero cada una de ellas tiene sus particularidades.

 

Si bien la alabanza, es una oración similar a la bendición y a la dación de gracias, es una oración distinta.

 

Alabanza según el Catecismo de la Iglesia Católica:

 

Según el Catecismo de la Iglesia católica, la alabanza es una oración “que reconoce de la manera más directa que Dios es Dios. Le canta por Él mismo, le da gloria no por lo que hace, sino por lo que Él es” (2639).

 

Vemos brevemente alguna de las puntuaciones del catecismo:


2639 La alabanza es la forma de orar que reconoce de la manera más directa que Dios es Dios. Le canta por Él mismo, le da gloria no por lo que hace, sino por lo que Él es. Participa en la bienaventuranza de los corazones puros que le aman en la fe antes de verle en la gloria. Mediante ella, el Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios (cf. Rm 8, 16), da testimonio del Hijo único en quien somos adoptados y por quien glorificamos al Padre. La alabanza integra las otras formas de oración y las lleva hacia Aquel que es su fuente y su término: “un solo Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y por el cual somos nosotros” (1 Co 8, 6).

 

2640 San Lucas menciona con frecuencia en su Evangelio la admiración y la alabanza ante las maravillas de Cristo, y las subraya también respecto a las acciones del Espíritu Santo que son los Hechos de los Apóstoles: la comunidad de Jerusalén (cf Hch 2, 47), el tullido curado por Pedro y Juan (cf Hch 3, 9), la muchedumbre que glorificaba a Dios por ello (cf Hch 4, 21), y los gentiles de Pisidia que “se alegraron y se pusieron a glorificar la Palabra del Señor” (Hch 13, 48).

 

2641 “Recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y salmodiad en vuestro corazón al Señor” (Ef 5, 19; Col 3, 16). Como los autores inspirados del Nuevo Testamento, las primeras comunidades cristianas releen el libro de los Salmos cantando en él el Misterio de Cristo. En la novedad del Espíritu, componen también himnos y cánticos a partir del acontecimiento inaudito que Dios ha realizado en su Hijo: su encarnación, su muerte vencedora de la muerte, su resurrección y su ascensión a su derecha (cf Flp 2, 6-11; Col 1, 15-20; Ef 5, 14; 1 Tm 3, 16; 6, 15-16; 2 Tm 2, 11-13). De esta “maravilla” de toda la Economía de la salvación brota la doxología, la alabanza a Dios (cf Ef 1, 3-14; Rm 16, 25-27; Ef 3, 20-21; Judas 24-25).

 

 2642 La revelación “de lo que ha de suceder pronto” —el Apocalipsis— está sostenida por los cánticos de la liturgia celestial (cf Ap 4, 8-11; 5, 9-14; 7, 10-12) y también por la intercesión de los “testigos” (mártires) (Ap 6, 10). Los profetas y los santos, todos los que fueron degollados en la tierra por dar testimonio de Jesús (cf Ap 18, 24), la muchedumbre inmensa de los que, venidos de la gran tribulación nos han precedido en el Reino, cantan la alabanza de gloria de Aquel que se sienta en el trono y del Cordero (cf Ap 19, 1-8). En comunión con ellos, la Iglesia terrestre canta también estos cánticos, en la fe y la prueba. La fe, en la petición y la intercesión, espera contra toda esperanza y da gracias al “Padre de las luces de quien desciende todo don excelente” (St 1, 17). La fe es así una pura alabanza.

 

Es importante reconocer lo que el Catecismo nos explica “Como los autores inspirados del Nuevo Testamento, las primeras comunidades cristianas releen el libro de los Salmos cantando en él el Misterio de Cristo. En la novedad del Espíritu, estas primeras comunidades componen también himnos y cánticos a partir de la novedad que Dios ha realizado en su Hijo”.

 

Generalidades:

 

1.      La oración de alabanza ensalza a Dios: La oración de alabanza es una oración en la que simplemente se ensalza a Dios por ser Dios, no por favores o gracias recibidos de Él. Vemos que frecuentemente la celebración de la Eucaristía es llamada a menudo “el sacrificio de alabanza”.

2.      Es un acto de gratitud: También decimos que la alabanza es un acto de gratitud, ​ en este caso desde el ser humano para Dios, por todo lo que Dios hace y ha hecho en la vida del ser humano, o para la vida del mismo (como: milagros, proezas, gloria, entre otros beneficios o hechos), todo esto en la perspectiva de que Él es digno de ella.

3.      Dios, objeto de la oración: En la alabanza no nos buscamos a nosotros mismos, pues el objeto de la oración no somos nosotros, sino solo Dios. Es un gesto de donación y de ofrecimiento a Él, que merece toda alabanza.

4.      Reconocemos los atributos de Dios: En la oración de alabanza nosotros reconocemos los atributos de Dios y nos alegramos por ellos. “A Aquel que tiene poder para realizar todas las cosas incomparablemente mejor de lo que podemos pedir o pensar, conforme al poder que actúa en nosotros, a él la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones y todos los tiempos. Amén.” Ef. 3, 20-21. Nos alegramos y llenamos de gozo porque Él es nuestro Dios. Es un modo de decirle lo orgullosos que estamos de Él. “Por tu inmensa gloria te alabamos”. Puedes decirle a Dios estas palabras con el cariño de un hijo que ve a su padre como el mejor. No hay nadie como tú, Dios nuestro, eres el más grande.

5.      Dar gracias: También cuando la alegría nos llena el corazón por alguna circunstancia en nuestra vida otro modo de orar es la alabanza ya que la oración de alabanza tiene un matiz distinto de el de la acción de gracias. Mientras que las gracias se puede dar a las personas, la alabanza solo se hace a Dios.

6.      Reconoce la grandeza de Dios: La alabanza es una oración que reconoce la grandeza de Dios en sí misma y la ensalza.

7.      Dios como centro de la alabanza: Es una oración que tiene como centro a Dios, que es digno de todo honor y toda alabanza (cf. Sal 48, 2).

 

Muchas veces nuestra forma de alabar no nos parece la adecuada. A veces nuestra oración de alabanza no nos sale fluida ni sabemos cómo o con qué palabras expresarnos. No sabemos qué palabras decir a Dios. Solo sentimos un deseo inmenso de expresarle lo grande que es y especialmente lo bueno y misericordioso que ha sido con nosotros. Por eso es importante saber que para poder alabar es importante pedirle asistencia al Espíritu Santo. Él es el que poseyendo nuestra alma la eleva en alabanza. Nosotros no sabemos y no podemos alabar con nuestras propias palabras. Necesitamos que el Espíritu Santo en nosotros alabe al Padre. Ya en el Libro del Apocalipsis tenemos algunas referencias de cómo alabar, en el mismo se nos habla de una constante alabanza de toda la creación a Dios, que está sentado en el trono, y al cordero (cf. Ap 5, 13). En el fondo, el apocalipsis pone como condición para la alabanza el haber recibido el don del Espíritu, ya sea en el bautismo o a través de la recepción de los sacramentos. Tal como nos la muestra la Escritura no hay alabanza sin que el Espíritu alabe en nosotros. Por esta importante razón, antes de alabar a Dios tenemos que invocar al Espíritu Santo para que, ungiendo nuestra alma con su efusión, nos haga capaces de alabar a Dios. Si el Espíritu alaba en nosotros, estamos seguros de que nuestra alabanza será agradable al Padre.

 

Una de las formas de alabar a Dios es orar con los salmos. Hay muchos salmos de alabanza, en siguientes artículos trataremos de ir conociendo cada uno de ellos.



lunes, 27 de enero de 2025

Adoración: Curso introductorio

 I

Los cristianos llamamos adoración a aquello que surge en nuestro interior cuando tenemos necesidad de expresarle a Dios nuestro amor, nuestra gratitud y admiración, y sumergirnos en su amor y su grandeza; y quedar así extasiados en la hermosura de su presencia. Para los cristianos es tan importante adorar desde nuestro interior, tanto como adorar a Dios en la asamblea junto a todos nuestros hermanos.

Si nos basamos en el origen de la palabra Adoración Shajah (hebreo) significa adorar, postrarse, bajarse, inclinarse. Shajah es entonces un término que se utiliza para llegar a Dios en adoración y aparece más de 170 veces en el Antiguo Testamento.

Jeremías 7:2

“Ponte a la puerta de la casa de Jehová, y proclama allí esta palabra, y di: Oíd palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová.”

Ya en el Nuevo Testamento encontramos otra palabra para definir lo qué es Adoración. La palabra utilizada es proskuneo (griego) es el término más usado para adorar. (pros=hacia; kuneo=besar). Esta palabra griega se relaciona con el acto de reverencia de “besar la mano”, e implica la adoración desinteresada a un ser mayor.  

 Veamos algunos versículos:

Mateo 4, 10

Dícele entonces Jesús: “Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a Él darás culto”.

 

Juan 4, 21-24

21.Jesús le dijo: «Créeme, mujer: llega la hora en que ustedes adorarán al Padre, pero ya no será "en este cerro" o "en Jerusalén".

22.Ustedes, los samaritanos, adoran lo que no conocen, mientras que nosotros, los judíos, adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.

23.Pero llega la hora, y ya estamos en ella, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad.

24.Entonces serán verdaderos adoradores del Padre, tal como él mismo los quiere. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben adorarlo en espíritu y en verdad.»

Basándonos en el Catecismo de la Iglesia Católica encontramos la siguiente definición de adoración:

 2628 La adoración es la primera actitud del hombre que se reconoce criatura ante su Creador. Exalta la grandeza del Señor que nos ha hecho (cf Sal 95, 1-6) y la omnipotencia del Salvador que nos libera del mal. Es la acción de humillar el espíritu ante el “Rey de la gloria” (Sal 14, 9-10) y el silencio respetuoso en presencia de Dios “siempre [...] mayor” (San Agustín, Enarratio in Psalmum 62, 16). La adoración de Dios tres veces santo y soberanamente amable nos llena de humildad y da seguridad a nuestras súplicas.

 En esta breve introducción, podemos concluir que la Adoración, requiere de nuestra parte manifestar una actitud de humildad, reverencia, honor, devoción y adoración que señalan adecuadamente las relaciones entre los seres creados y su Creador, particularmente en su presencia, cual incluye la expresión de reverencia de postrarse, inclinarse.

Pero, ¿cómo los cristianos expresamos la adoración a nuestro Dios?

La Adoración es esencialmente interior, subjetiva y espiritual, pero se exterioriza de diferentes maneras:

a. Momentos de silencio, quietud, contemplación, solemnidad.

b. Momentos de reverencia profunda, quebrantamiento y lágrimas.

c. Adorando con palabras y con el entendimiento, o con lenguas del Espíritu.

d. Cantando con el entendimiento o con el espíritu.

 

Si bien la forma de expresión no determina su intensidad, es decir que lo que hacemos no produce Adoración. es la Adoración lo que busca expresarse, así como los abrazos y besos no producen amor, sino que el amor busca expresarse por medio de ellos. 

Como seres humanos que somos, tenemos límites en todos nuestros actos, también nuestra adoración tiene límites: No importa la forma de expresión que usemos, nunca podremos expresar plenamente todo lo que sentimos en la presencia de Dios, ni tampoco podemos adorar todo lo que Dios merece, debido a nuestras limitaciones e imperfecciones humanas. Por eso es necesaria la Adoración corporativa como iglesia. Lo que no podemos hacer individualmente como miembros, el cuerpo de Cristo sí lo puede. Adorar es entrar en la presencia de Dios, es entrar en contacto con la gloria de Dios y esto trae grandes bendiciones en nuestras vidas.

La experiencia muestra que cuando la iglesia alaba y adora en espíritu y en verdad, Dios obra maravillas como sanidades, liberaciones, etc., y el Espíritu Santo comienza a satisfacer las necesidades de cada creyente. 

Entonces nos preguntamos: ¿Cómo debemos adorar?

La Adoración de Dios es un estilo de vida de traer gloria a Dios.

La Adoración es lo que busca el Padre.

Jesús dijo:

Mas la hora viene, y ahora es, cuando Los verdaderos adoradores adoraran al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en Espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Juan 4:23-24

 

Hay 5 puntos que nos indican cómo adorar verdaderamente:


 
1.     Adoramos al Padre Como sus redimidos, le amamos porque primero Él nos amó:

1 Juan 4: 19

“Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero”.

2.     Adoramos desde nuestro espíritu. Aquí vemos la importancia de nacer de nuevo, nacer del Espíritu Santo si hemos de adorar a Dios aceptablemente. Nuestra Adoración a Dios debería ser llevada e inspirada por el Espíritu Santo. Solo Él sabe adorar a Dios de una manera que sea agradable al Padre.

Juan 16, 13-15

13.Y cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, los guiará en todos los caminos de la verdad. El no viene con un mensaje propio, sino que les dirá lo que escuchó y les anunciará lo que ha de venir.

14.El tomará de lo mío para revelárselo a ustedes, y yo seré glorificado por él.

15.Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso les he dicho que tomará de lo mío para revelárselo a ustedes.» 

3. Adoramos desde nuestro corazón y con todo nuestro corazón, con todo nuestro ser, con nuestras falencias y nuestros aciertos. Adoramos desde una vida en comunión con Dios el Padre, por Jesús Su Hijo. La palabra griega traducida como "verdad" es "aletheia" la cual también significa "realidad". Necesitamos ofrecer y expresar nuestra más sincera adoración a Dios con nuestra boca y necesitamos expresar la melodía en nuestro corazón y agradecer el gozo que Jesús nos trae.

Efesios 5, 18-20

18.No se emborrachen, pues el vino lleva al libertinaje; más bien llénense del Espíritu.

19.Intercambien salmos, himnos y cánticos espirituales. Que el Señor pueda oír el canto y la música de sus corazones.

20.Den gracias a Dios Padre en nombre de Cristo Jesús, nuestro Señor, siempre y por todas las cosas.

4. Adoramos con nuestro entendimiento Porque adoramos a un Dios que conocemos personalmente. I Corintios 14: 15.

I Corintios 14: 15.

14. Cuando oro en lenguas, mi espíritu reza, pero mi entendimiento queda inactivo.

15. ¿Estará bien esto? Debo rezar con mi espíritu, pero también con mi mente. Cantaré alabanzas con el espíritu, pero también con la mente. 

5. Adoramos voluntariamente No alabamos o adoramos a Dios por obligación sino por iniciativa propia, cuando entendemos que Él es digno de ser adorado.

 

 

Un verdadero adorador es inamovible, pues, adora en cualquier circunstancia de la vida, en épocas de prosperidad y de escases. Un verdadero adorador permanece firme adorando y conserva su postura a pesar de las circunstancias. 

 


jueves, 5 de diciembre de 2019

Asumir la responsabilidad: V El único que sabe de los sufrimientos


Asumir la responsabilidad: V

El Salvador, el Señor de la historia, el único que sabe de los sufrimientos.

Mucho se ha dicho sobre Él.

Pocas y vacías son nuestras palabras al querer poder definirlo diciendo que es para los cristianos nuestro Señor y Salvador, que se ha vuelto hacia nosotros para mirarnos desde miles de lugares siempre con misericordia: sobre la roca dura del Gólgota que recogió gotas de su preciosa sangre donde su cuerpo era una llaga cubierta de carmines rojos y, sin embargo él miró con piedad y magnanimidad a sus captores, y perdonó a sus salvajes conductas humanas que clavaron sus manos sobre el madero, que sembraron vientos de guerras en los gritos de aquellos que se negaron a aceptar su denominación“INRI”: Jesús, el Nazareno Rey de los Judíos; nos miró también desde el monte de las Bienaventuranzas; puso palabras de bondad donde había odio y rencor. Pero además abrió para la humanidad desde el sendero de la paz y camino que cambió la historia humana, de su filosofía, de su modo de vida, de su pensamiento y costumbres. Se es o no se es cristiano, pero no se está excluido del accionar del Señor de la Historia, de Aquel que el Cuarto canto de Isaías describe (Isaías, 53) es esa figura cautivadora es el justo sufriente, el portador de todos los sufrimientos, de todas las llagas.

A) El concepto de sufrimiento para el cristianismo

Jesús cargó con todos los pecados del mundo. Dios, Padre Eterno le entrego las palabras que proclamó aún a sabiendas del odio que iba a ocasionar entre algunos de los hombres de su época.

La compleja maquinaria de los poderosos de aquellos tiempos, con las intrigas, las mentiras y las provocaciones no se privaron de tejer un manto de trampas, desquicios y provocaciones que envolvieron los corazones de muchas personas.

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sábado, 5 de octubre de 2019

Asumir la responsabilidad: IV El dolor humano


Asumir la responsabilidad:    IV

El dolor humano

Decimos Que la vida está llena de dolor. No conocemos momento alguno ni lugar libre de sufrimiento. Es más a veces nosotros no sentimos dolor, pero lo provocamos a otras personas de manera consciente o inconsciente. Esto siempre existió, es moneda corriente de todos los tiempos, pero hoy en día el hombre modero lleva un estilo de vida más “exterior”, su agenda está cargada de citas, excepto consigo mismo.

Resultado de imagen para DOLOR HUMANO FRASES SAN AGUSTINLa vida es dolorosa a veces y espiritualmente estamos hechos para hacer frente a los dolores que nos presenta la vida. En la adversidad las personas han de hacer frente a lo que temen. Pero ninguna religión ni sus representantes garantizan o favorecen una vida sin dolor. Las enseñanzas espirituales nos animan a crecer pasando por y experiencias dolorosas y dejándolas atrás después de adquirir de ellas una lección para nuestras vidas.
El hombre moderno ha perdido sus momentos existenciales. El recogimiento, la meditación, la oración, la concentración, el silencio, la vida interior, son cosas del pasado. En contrapartida desde el afuera se le ofrece una múltiple y rápida oferta de mercado en terapias alternativas de la nueva era para que conozca sus vidas pasadas, su futuro a través de las diferentes y antiguas artes adivinatorias, para que en pocos minutos y sin esfuerzo se contacte con su ser interior. Pero el hombre moderno continúa cada día sintiéndose vacío, lleno de tristeza y prisionero de las vicisitudes del diario transcurrir que lo asfixian cada vez más, en algunos aspectos el hombre de hoy en día se parece al hombre primitivo que todo miraba con asombro  y por todo se interesaba de lo que encontraba a su alrededor, el hombre actual se interesa más en las cosas materiales y funcionales transformándose en un esclavo que en libertad trabaja para alcanzarlas, se vende por un sueldo y vende sus sueños y su tiempo para alcanzar aquellas necesidades puramente ficticias y muchas veces artificiales que el mundo le dice que necesita. Triste camina cuando no logra su objetivo. Triste camina cuando ve que hay cada vez más frutos artificiales que día a día el mercado propone y él necesita para calmar ese vacío. Solo aquello que es útil y cómodo parece calmar la úlcera que se produce en su cuerpo. El gusto por lo bello, lo bueno, lo durable, lo permanente en el tiempo, carece de importancia para el hombre de hoy. Y después nos asombramos si hasta la música ha perdido su poesía. Todo es efímero, hasta el arte. Producir y consumir al máximo parecen ser las señales que siguen la mayoría de los seres humanos hipnotizados de este período histórico, sin pensar si agredimos a la naturaleza y a la propia humanidad.

jueves, 5 de septiembre de 2019

Asumir la responsabilidad: III Virtud y caridad



Asumir la responsabilidad: III

Virtud y caridad

Este tema de la Virtud surgió a partir de una simple cuestión planteada tras uno de esos peculiares sueños que se tienen en algún momento singular de nuestra existencia.
Resultado de imagen para VIRTUD Y CARIDAD imagenesEn el afán de revisar el concepto de la virtud, y realizar un breve recorrido, redescubro cuestiones que ya daba por sabidas: si bien la virtud por sí mismo no es buena –aun siendo un bien, -decimos que se puede ser virtuosos aun sin ser buenos-, pues el que es bueno, lo es en toda acción que comete y es virtuoso en bondad.
Hay una condición humana, despiadada, sentenciosa que siempre condena y nunca absuelve, es una virtud odiosa inhumana y despiadada que juzga con toda severidad y sólo se preocupa de cultivar en su perfeccionamiento y de poder ser señalado como ejemplo monumental de virtud, siempre desprecia a los demás y es un monumento de soberbia: es el virtuoso sin bondad. La virtud, la buena virtud en cambio, no condena, comprende, practica y, en especial practica la bondad, ayuda y socorre a quien lo necesita, camina humilde por el mundo tiende su mano a quien lo necesita. Si reflexionamos bien Aristóteles propone una virtud  diciendo que “es aquel estado de una cosa que constituye su excelencia peculiar y le capacita para realizar adecuadamente su función: particularmente, en el hombre, la actividad de la razón y de los hábitos ordenados racionalmente.” En la filosofía romana, la virtud se asoció con la virilidad y la fortaleza de carácter. En el renacimiento italiano, por ejemplo, en Maquiavelo esta palabra significaba prudencia sagaz.”[1]

La virtud sin bondad, es aquella en la cual todo gira en torna a su yo. No conoce ímpetus ni entusiasmos, es puro egoísmo, y es la llamada virtud satánica, si reflexionamos un poco Satanás era virtuosísimo, peor carecía de bondad. Es  Santa Catalina quien lo define con extrema agudeza diciendo de él: “la criatura sin amor”.
En cambio, la bondad es virtuosa, pero no solamente es virtuosa. Por ser bondad también sufre y llora, ríe, es humana, se expone. El virtuoso piensa en su bien y es mesurado, es individualista, en cambio el bondadoso piensa en el bien de los demás, es social, es decir, el bueno emplea como medida el amor cuya medida es no tener medida alguna.