I
Los cristianos llamamos adoración a aquello que surge en nuestro
interior cuando tenemos necesidad de expresarle a Dios nuestro amor,
nuestra gratitud y admiración, y sumergirnos en su amor y su grandeza; y quedar
así extasiados en la hermosura de su presencia. Para los cristianos es tan
importante adorar desde nuestro interior, tanto como adorar a Dios en la
asamblea junto a todos nuestros hermanos.
Si nos basamos en el origen de la palabra Adoración
Shajah (hebreo) significa adorar, postrarse, bajarse, inclinarse. Shajah es
entonces un término que se utiliza para llegar a Dios en adoración y aparece
más de 170 veces en el Antiguo Testamento.
Jeremías 7:2
“Ponte a la puerta de la
casa de Jehová, y proclama allí esta palabra, y di: Oíd palabra de Jehová, todo
Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová.”
Ya en el Nuevo Testamento encontramos otra palabra para
definir lo qué es Adoración. La palabra utilizada es proskuneo (griego) es el
término más usado para adorar. (pros=hacia; kuneo=besar). Esta palabra griega
se relaciona con el acto de reverencia de “besar la mano”, e implica la
adoración desinteresada a un ser mayor.
Veamos algunos versículos:
Mateo 4, 10
Dícele entonces Jesús:
“Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a Él
darás culto”.
Juan 4, 21-24
21.Jesús le dijo: «Créeme, mujer: llega la
hora en que ustedes adorarán al Padre, pero ya no será "en este
cerro" o "en Jerusalén".
22.Ustedes, los samaritanos, adoran lo que no
conocen, mientras que nosotros, los judíos, adoramos lo que conocemos, porque
la salvación viene de los judíos.
23.Pero llega la hora, y ya estamos en ella,
en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad.
24.Entonces serán verdaderos adoradores del
Padre, tal como él mismo los quiere. Dios es espíritu, y los que lo adoran
deben adorarlo en espíritu y en verdad.»
Basándonos en el Catecismo de la Iglesia Católica
encontramos la siguiente definición de adoración:
2628 La adoración es
la primera actitud del hombre que se reconoce criatura ante su Creador. Exalta
la grandeza del Señor que nos ha hecho (cf Sal 95, 1-6) y la
omnipotencia del Salvador que nos libera del mal. Es la acción de humillar el
espíritu ante el “Rey de la gloria” (Sal 14, 9-10) y el silencio
respetuoso en presencia de Dios “siempre [...] mayor” (San Agustín, Enarratio
in Psalmum 62, 16). La adoración de Dios tres veces santo y
soberanamente amable nos llena de humildad y da seguridad a nuestras súplicas.
En esta breve introducción, podemos concluir que la
Adoración, requiere de nuestra parte manifestar una actitud de humildad,
reverencia, honor, devoción y adoración que señalan adecuadamente las
relaciones entre los seres creados y su Creador, particularmente en su
presencia, cual incluye la expresión de reverencia de postrarse, inclinarse.
Pero, ¿cómo los cristianos expresamos
la adoración a nuestro Dios?
La Adoración es esencialmente interior, subjetiva y
espiritual, pero se exterioriza de diferentes maneras:
a. Momentos de silencio, quietud,
contemplación, solemnidad.
b. Momentos de reverencia profunda,
quebrantamiento y lágrimas.
c. Adorando con palabras y con el
entendimiento, o con lenguas del Espíritu.
d. Cantando con el entendimiento o con
el espíritu.
Si bien la forma de expresión no determina su intensidad,
es decir que lo que hacemos no produce Adoración. es la Adoración lo que busca
expresarse, así como los abrazos y besos no producen amor, sino que el amor
busca expresarse por medio de ellos.
Como seres humanos que somos, tenemos límites en todos
nuestros actos, también nuestra adoración tiene límites: No importa la forma de
expresión que usemos, nunca podremos expresar plenamente todo lo que sentimos
en la presencia de Dios, ni tampoco podemos adorar todo lo que Dios merece,
debido a nuestras limitaciones e imperfecciones humanas. Por eso es necesaria
la Adoración corporativa como iglesia. Lo que no podemos hacer individualmente
como miembros, el cuerpo de Cristo sí lo puede. Adorar es entrar en la
presencia de Dios, es entrar en contacto con la gloria de Dios y esto trae
grandes bendiciones en nuestras vidas.
La experiencia muestra que cuando la iglesia alaba y
adora en espíritu y en verdad, Dios obra maravillas como sanidades,
liberaciones, etc., y el Espíritu Santo comienza a satisfacer las necesidades
de cada creyente.
Entonces nos preguntamos: ¿Cómo debemos
adorar?
La Adoración de Dios es un estilo de vida de traer gloria
a Dios.
La Adoración es lo que busca el Padre.
Jesús dijo:
Mas la hora viene, y
ahora es, cuando Los verdaderos adoradores adoraran al Padre en espíritu y en
verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es
Espíritu; y los que le adoran, en Espíritu y en verdad es necesario que adoren.
Juan 4:23-24
Hay 5 puntos
que nos indican cómo adorar verdaderamente:
1. Adoramos
al Padre Como sus redimidos, le amamos porque primero Él nos amó:
1 Juan 4: 19
“Nosotros le amamos a él,
porque él nos amó primero”.
2. Adoramos desde nuestro espíritu. Aquí
vemos la importancia de nacer de nuevo, nacer del Espíritu Santo si hemos de
adorar a Dios aceptablemente. Nuestra Adoración a Dios debería ser llevada e
inspirada por el Espíritu Santo. Solo Él sabe adorar a Dios de una manera que sea
agradable al Padre.
Juan 16, 13-15
13.Y cuando venga él, el
Espíritu de la Verdad, los guiará en todos los caminos de la verdad. El no
viene con un mensaje propio, sino que les dirá lo que escuchó y les anunciará
lo que ha de venir.
14.El tomará de lo mío para
revelárselo a ustedes, y yo seré glorificado por él.
15.Todo lo que tiene el
Padre es mío. Por eso les he dicho que tomará de lo mío para revelárselo a
ustedes.»
3. Adoramos desde nuestro corazón y con todo nuestro
corazón, con todo nuestro ser, con nuestras falencias y nuestros aciertos.
Adoramos desde una vida en comunión con Dios el Padre, por Jesús Su Hijo. La
palabra griega traducida como "verdad" es "aletheia" la
cual también significa "realidad". Necesitamos ofrecer y expresar
nuestra más sincera adoración a Dios con nuestra boca y necesitamos expresar la
melodía en nuestro corazón y agradecer el gozo que Jesús nos trae.
Efesios 5, 18-20
18.No se emborrachen, pues
el vino lleva al libertinaje; más bien llénense del Espíritu.
19.Intercambien salmos,
himnos y cánticos espirituales. Que el Señor pueda oír el canto y la música de
sus corazones.
20.Den gracias a Dios Padre
en nombre de Cristo Jesús, nuestro Señor, siempre y por todas las cosas.
4. Adoramos con nuestro entendimiento Porque adoramos a
un Dios que conocemos personalmente. I Corintios 14: 15.
I Corintios 14: 15.
14. Cuando
oro en lenguas, mi espíritu reza, pero mi entendimiento queda inactivo.
15. ¿Estará bien esto? Debo rezar con mi espíritu, pero
también con mi mente. Cantaré alabanzas con el espíritu, pero también con la
mente.
5. Adoramos voluntariamente No alabamos o adoramos a Dios
por obligación sino por iniciativa propia, cuando entendemos que Él es digno de
ser adorado.
Un verdadero adorador es inamovible, pues, adora en
cualquier circunstancia de la vida, en épocas de prosperidad y de escases. Un
verdadero adorador permanece firme adorando y conserva su postura a pesar de
las circunstancias.
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