domingo, 1 de febrero de 2015

Frases para meditar




Sed santos como el Padre celestial es santo. (Mt. 5,48)

lunes, 26 de enero de 2015

Frases para meditar




"Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor. Si tienes el amor arraigado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos."


San Agustín

viernes, 23 de enero de 2015

Frases para meditar

“Somos piedras vivas, trabajadas por la fe, asentadas por la esperanza, ensambladas por la caridad. Nuestro fundamento es Cristo, y él es también la piedra angular. Es fundamento porque nos sostiene. Es piedra angular, porque nos compagina” 

San Agustín

martes, 20 de enero de 2015

Frases para meditar


«De dónde dice el Apóstol: Los ojos iluminados de vuestro corazón (Ef 1, 18). Vuelve al corazón; mira allí qué es lo que tal vez sientes de Dios: allí está la imagen de Dios. En este hombre interior habita Cristo, y en el hombre interior serás renovado según la imagen de Dios; conoce en su imagen a su Creador. ¡Mira cómo todos los sentidos corporales transmiten al centro del corazón la impresión que reciben de fuera. ¿No hemos llamado? ¿Se ha despertado en nosotros algo que nos lleve a sospechar, aunque sea ligeramente, de dónde nos viene la luz?. Yo creo, hermanos, que hablar y meditar estas cosas es ejercitarnos» 

San Agustín


viernes, 16 de enero de 2015

Frases para meditar


«No prohibiré a mis labios; Señor, tú lo sabes. No suceda que crea el corazón y, por causa del temor, prohíba a los labios manifestar lo que creyó. Quien se avergonzare de mí delante de los hombres, yo también me avergonzaré de él delante de mi Padre; es decir, no le reconoceré, puesto que quien se avergonzó de confesarme delante de los hombre no merece que yo le confiese delante de mi Padre. Profieran los labios lo que se encierra en el corazón, para así obrar contra el temor. Contenga el corazón lo que profieren los labios, para obrar así contra la simulación. Pues algunas veces, en presencia del temor, no te atreves a decir lo que sabes, lo que crees; otras hablas simulando, pero en el corazón no tienes tal cosa. Concuerden los labios con tu corazón. Recabas de Dios la paz; Él te la dará; no exista entre tus labios y tu corazón aquella querella tendenciosa. Ve, no temas y prohíbas a tus labios. Señor, tú sabes, que contiene el corazón lo que pronuncian los labios» 
San Agustín (Enarraciones)