sábado, 8 de marzo de 2025

Tiempo de Cuaresma: Tiempo de perdón

 


 

Es tiempo de reflexionar acerca de nuestros enojos, resentimientos, la ira y no permitir que dominen nuestro comportamiento. Es tiempo de misericordia y de perdón. Es tiempo de reflexionar acerca de quienes nos ofenden o escandalizan, para seguir viviendo con fuerza y alegría este camino cuaresmal. Para ayudarnos en este caminar, nos abocaremos a el texto del Evangelio según San Lucas.

 

El Evangelio de Lucas nos presenta un conjunto de enseñanzas de Jesús que están enfocadas en la fe, en la moral personal y comunitaria y en la conducta de toda la comunidad de cristiana.

En los versículos que nos convocan hoy a trabajar, está bien establecida las instrucciones que Nuestro Señor da a sus discípulos sobre la tentación de pecar y el deber de todos nosotros de perdonar a los hermanos, a tener cuidado de no caer en tentaciones y ser conscientes de nuestras propias debilidades.

 

 

Lucas 17, 1-4

 

1.Dijo a sus discípulos: «Es imposible que no vengan escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen!

2.Más le vale que le pongan al cuello una piedra de molino y sea arrojado al mar, que escandalizar a uno de estos pequeños.

3.Cuidaos de vosotros mismos. «Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale.

4.Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces se vuelve a ti, diciendo: "Me arrepiento", le perdonarás.»

 

¿Cuáles son las enseñanzas de Lucas 17, 1-4?

 

Tres temas a considerar:

 

1)      Escándalo

2)      Corregir

3)      3)Perdón

 

Escándalo:

 

1.      ¿Qué es el escándalo?

 

Literalmente el escándalo significa “piedra con que se tropieza”.

 

A este respecto nos basamos en las palabras del Papa Francisco:

¿Pero qué es el escándalo? El escándalo es decir una cosa y hacer otra; es la doble vida. Yo soy muy católico, yo voy siempre a misa, pertenezco a esta asociación y a otra; pero mi vida no es cristiana, no pago lo justo a mis trabajadores, exploto a la gente, soy sucio en los negocios, blanqueo dinero. Esta es una doble vida. Lamentablemente, muchos católicos son así, y estos escandalizan. Cuántas veces hemos escuchado, en el barrio y en otras partes: "pero para ser católico como ese, mejor ser ateo". Es ese el escándalo que destruye. (Homilía de S.S. Francisco, 23 de febrero de 2017, en santa Marta).

 

2.      ¿Qué es escandalizar?

 

El tema del escándalo es algo que preocupa mucho a Lucas.

“Es imposible que no vengan los escándalos” (Lc, 1)

Pero, ¿puedo ser yo un escándalo para los demás a través de mis conductas? Ciertamente, este es uno de los problemas a que nos enfrentamos hoy en día.

Más le valdría que le ajustaran al cuello una piedra de molino y que le arrojaran al mar, que escandalizar a uno de estos pequeños” (Lc,2).

¿Por qué cada vez que sentimos en nuestro interior "comezón" al hacer o pensar algo indebido no nos abrazamos a Cristo mediante la oración?

La tentación siempre está y muchas veces parece más grande, monstruosa en imposible de vencer. Pero solo con la asistencia del Espíritu podemos vencer.

 

 

3.      ¿Qué debemos hacer los cristianos?

 

Los cristianos debemos evitar ser ocasión de escándalo.

 

Este Evangelio es muy fuerte en este sentido porque escandalizar a personas inocentes y sencillas es muy hiriente a la sociedad.

Hoy como Iglesia debemos pedir perdón pues hemos escandalizado mucho, no solo por casos resonantes de abusos, sino que escandalizamos con nuestras mezquindades, con nuestras calumnias y chismeríos, cuando la burocracia nos aleja del sufriente, por provocar el alejamiento de la Iglesia de muchos dolientes que creen en Jesús, pero ya no creen en la estructura eclesial.

Podemos ser escándalo para los demás con nuestro mal ejemplo, nuestro obrar errado, con nuestras mentiras, trampas, etc., con tantas de estas actitudes dejamos mal parada a nuestra Iglesia de la cual somos miembros por medio del Bautismo.

Siguiendo a Cristo y lo que nos dice este Evangelio, estamos todos invitados a reflexionar en la importancia del testimonio de la vida cristiana. Es utópico creer que no habrá escándalos, que estos no salen de nuestras mentes, al contrario, los encontramos a cada paso del camino. Por ello el Evangelista nos dice: 

Anden con cuidado” (Lc,3).

Es decir, en todo momento debemos ser conscientes de que somos discípulos de Jesús, sea en nuestro trabajo, en una fiesta, en los momentos de oración o en los momentos de distracción, por ello, no podemos actuar o comportarnos de cualquier modo, siempre debemos combatir el mal ejemplo con el bueno, dejando saber la alegría de ser cristianos. Si bien estamos rodeados de buenos ejemplos, de santos que han sido fieles, de personas comunes que siguen día a día en el camino de la santidad, los seres humanos tendemos a causa de nuestras debilidades y flaquezas por costumbre fijarnos y hablar sólo de los “escándalos” que por ahí nos encontramos, todo escándalo lo observamos y erigimos un tribunal propio para juzgar, todo escándalo que está a la vista de todos pasa por nuestro juicio. Pero nuestra tarea como cristianos no es buscar el defecto en el otro y juzgarlo, sino perdonar.



 

Corregir:

 

Observamos que en el Evangelio nos hablan de dos cuestiones importantes: corregir y perdonar.

El perdón no es simplemente un pensamiento de buena voluntad. Entendemos perdonar como un proceso el cual debe ir acompañado de aquello que hizo Jesús con María Magdalena: “vete y no peques más”. Jesús con estas palabras no solo perdona sino también corrige. Es hacer entender que eso que hacemos mal, eso que hiere a otros.

 

 

Perdón:

 

El perdón es un proceso y un camino.

Todos tenemos que luchar por vencer heridas y rencores que nos golpean la mente y el corazón. En nuestra vida aparecen personas que nos hieren, nos decepcionan, nos calumnian, y nos dejan una herencia difícil de llevar: el dolor.

 

¿Por qué es importante el perdón?

 

El perdón es uno de los principales valores del cristianismo, pues al perdonar a nuestros hermanos, que nos han herido, que nos han ofendido, seguimos el ejemplo de Jesús quien nos enseña a amarnos y perdonarnos mutuamente.

Además de ser una de las principales enseñanzas y valores del cristianismo, sabemos que el perdonar aporta innumerables beneficios para nuestra vida en especial para nuestra mente:

-          el perdón nos permite sanar.

-          el perdón nos permite superar heridas emocionales,

-          el perdón nos permite sanar relaciones rotas

-          el perdón nos permite liberarnos de la carga emocional y espiritual que puede generarnos el resentimiento y el odio

 

¿Qué implica "reprender" a nuestro hermano que nos ha ofendido?

 

Reprender a alguien implica:

-          Reprender a alguien es señalarle su error y hacerle ver las consecuencias negativas de sus acciones.

-          Sin embargo, reprender a alguien también significa hacerlo con amor y misericordia, y no con actitudes de superioridad o venganza.

-          El objetivo de la corrección fraterna es ayudar al otro a reconocer su error y a buscar una solución al problema ocasionado.

 

¿Qué significa "arrepentirse"?

 

Arrepentirse significa reconocer que hemos cometido un error y sentir el remordimiento y el deseo de cambiar nuestra conducta. En este contexto, el arrepentimiento implica reconocer el daño causado por nuestro pecado y el deseo de buscar la reconciliación y el perdón.

 

¿Por qué es importante perdonar?

 

Perdonar no significa olvidar el daño causado o minimizar su importancia, sino más bien liberarnos del resentimiento y del odio que nos impiden vivir en paz y armonía con los demás y con Dios.

 

El perdón nos permite sanar nuestras relaciones y nos ayuda a crecer en nuestra fe y en nuestro amor hacia los demás.

 

¿Qué nos invita a reflexionar Lucas 17, 3?

 

Este versículo en particular, nos invita a cuidar nuestras acciones, a perdonar a nuestros hermanos y a buscar la reconciliación en nuestras relaciones.

 

Sabemos que no es fácil perdonar a aquellos que nos han ofendido, a aquellos que nos han herido, pero no debemos olvidar que el perdón es un valor fundamental en la vida cristiana y que, al perdonar a los otros, estamos siguiendo el ejemplo de Jesús y además al perdonar podemos construir relaciones más fuertes y sanas.

 

San Lucas en este versículo nos enseña a ser precavidos con nuestras acciones, tener compasión y corregir con amor a nuestros hermanos, y perdonar siempre. Perdonar nos liberar fundamentalmente a nosotros mismos.

La práctica del perdón nos puede ayudar a sanar nuestras heridas emocionales y a crecer en nuestra relación con Dios y con los demás.




Cuando alguien nos escandalice con su conducta, nos injurie, nos hiera, no juzguemos y sepamos perdonarle de corazón, confiando en Dios y su infinita misericordia.

 



 

 

 

 

 

martes, 4 de marzo de 2025

Inicio de la Cuaresma: Propósitos cuaresmales

 



 

La Cuaresma es ese tiempo litúrgico que maca la Iglesia para prepararnos para la fiesta de la Pascua.

 

Es un período donde se acentúa más la práctica de la oración, la limosna y el ayuno. Todo esto acompañado de la escucha de la Palabra de Dios, la conversión y la reconciliación.

 

La palabra cuaresma viene del latín quadragesima que significa “cuarenta días” o siendo más literal el “cuadragésimo día". Este período representa los días que Jesús permaneció solo en el desierto antes de iniciar su magisterio público.

 

Hay cosas que se deben hacer y otras que no se deben hacer durante este tiempo cuaresmal. En la catequesis sobre la Cuaresma se debe acentuar la reflexión sobre el pecado y la penitencia según nos indica la Constitución Sacrosanctum Concilium.

Es un tiempo donde se inculca en la catequesis a los fieles las consecuencias sociales del pecado, la naturaleza de la penitencia, lo detestable que es la ofensa a Dios.

La cuaresta también es un momento de reflexión que nos llama a convertirnos a Dios, es un tiempo apropiado para purificarnos de las faltas, es un tiempo propicio para creer, para recibir a Dios en nuestras vidas y permitirle “poner su morada” en nosotros (Juan 14, 23)

 

La Cuaresma, es un tiempo que cada año nos permite caminar en senda de conversión, de cambio, de comunidad, de un corazón renovado. Y este caminar es el que nos lleva hasta la Pascua del Señor, siempre caminando junto a Él.

 

Nuestro Dios no se cansa de perdonar. Jesús nos ofrece palabras de amor y de misericordia que nos llevan a la conversión.

Solo aquel que tuvo la experiencia de experimentar el gozo de la reconciliación divina, y la gracia de Dios se siente dichoso, pleno y alegre.

 

En este tiempo cuaresmal se nos exige pedir perdón y también perdonar. En este tiempo se nos pide volver a Dios, quien envió a su Hijo unigénito quien por medio del sacrificio de la Cruz nos lleva al Padre reconciliados.

 

Una vez más el mensaje de la Cuaresma es claro: debemos reconocernos pecadores, que le hemos fallado a Dios por la debilidad de nuestra naturaleza, debemos en este tiempo purificarnos de nuestros pecados y caminar fijando nuestra mirada solo en Dios.


Es el Espíritu Santo el que impulsa a misión de Jesús.

 

También el Espíritu Santo es quien obra en nuestro interior, es un compañero de camino, secreto, poderoso, que ora en el interior de cada uno de nosotros, desde nuestro corazón y desde nuestras consciencias, renovándolo todo, y haciéndonos instrumentos de santificación.

 

Es el mismo Espíritu Santo quien nos impulsa a la misión, para que seamos servidores del Reino. Es el mismo Espíritu el que nos lleva al desierto y hacia un camino de libertad.

 

 

Basándonos en las esperanzas cuaresmales nos hemos propuesto redactar algunos propósitos para realizar durante este tiempo:

 

 

Propósitos y Objetivos Cuaresmales,

 

Que en este inicio de Cuaresma se purifiquen nuestros corazones, hasta llegar a tener corazones humildes, sinceros y desinteresados.

 

Que, con la ayuda de la gracia, podamos encontrar la luz y las fuerzas para reorientar nuestros pasos.

 

Que todos podamos vivir una vida en Dios, en donde todo tenga su inicio en Él y todo nos conduzca hacia Él.

 

Que todos nosotros podamos tener nuestras almas libres de egoísmos, mezquindades y cuestiones banales.

 

Enséñanos Señor a practicar el bien por amor a ti, y no para que me vean los demás.

 

Que podamos vivir el mandamiento del amor con humildad.

 

Que amemos a Dios con toda nuestra alma y corazón y así podamos también amar a los demás.

 

Que en esta cuaresma el Espíritu Santo que guio a Jesús por el desierto, nos guíe a nosotros también a fin de cumplir siempre con tu voluntad.

 

Que, en este primer día de Cuaresma, todos tus fieles sean llamados a la conversión.

Que todos nosotros podamos prepararnos verdaderamente a vivir los Misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo Nuestro Señor en la Semana Santa.

 

Que, en este comienzo de la Cuaresma, seamos austeros y penitentes.

 

Que reconozcamos la propia fragilidad y mortalidad y que tengamos un corazón convertido.

 

Que estas cenizas que cubren nuestra frente sean un símbolo de nuestra fragilidad y necesidad de la misericordia de Dios.

 

Que estas cenizas sean un signo de humildad.

 

Que nunca nos cansemos de pedir perdón a Dios, pues solo aquel que ha experimentado la reconciliación divina, la gracia de Dios, es capaza de saberse dichoso.

 

Que el Espíritu Santo en este tiempo cuaresmal nos ayude a perdonar y a pedir perdón.

 

Que en este tiempo de cuaresma seamos capaces de demandar y pedir perdón y también de perdonar, para esto reconocemos en primer lugar, que hemos fallado, pues somos débiles y tenemos que purificarnos para seguir por el sendero de la reconciliación.

 

Que seamos capaces de pedir perdón a quienes hemos ofendido con nuestros actos, y que el rencor y la soberbia no invadan nuestros corazones.

 

Que el Espíritu Santo, en los momentos de cansancio, de tentaciones, de dudas y también de pecados, nos ayude a encontrar la luz y las fuerzas para reorientar nuestros pasos en el buen camino, en el camino de Cristo Nuestro Señor, que sigamos sus huellas y escuchemos sus Palabras.

 

Que Dios nos de la gracia de poder amar a los demás, como Tú nos amas a nosotros.

 

Que con la ayuda del Espíritu Santo podamos comprender y cumplir el verdadero ayuno: hacer tu Voluntad, cumplir tu Voluntad.

 

Que en este tiempo de cuaresma podamos someternos humildemente a Dios, confiamos en su bondad y misericordia.

 

Que más allá de nuestras debilidades, de nuestra sed de aplauso y reconocimiento, no convirtamos este tiempo cuaresmal en un tiempo de reclamos y peticiones.

 

Que, por medio de la gracia divina, podamos vencer las malas inclinaciones para poder cumplir así el mandato de tu amor.

 

Que por la gran misericordia de Dios podamos tener paz interior, serenidad de espíritu, y armonía con Dios y con nuestros hermanos.

 

Que esta armonía nos lleve a la felicidad para realizar nuestro fin como hijos tuyos y así decir como San Agustín: "Para Ti nos hiciste Señor, e inquieto está nuestro corazón hasta que descanse en Ti".