martes, 4 de marzo de 2025

Inicio de la Cuaresma: Propósitos cuaresmales

 



 

La Cuaresma es ese tiempo litúrgico que maca la Iglesia para prepararnos para la fiesta de la Pascua.

 

Es un período donde se acentúa más la práctica de la oración, la limosna y el ayuno. Todo esto acompañado de la escucha de la Palabra de Dios, la conversión y la reconciliación.

 

La palabra cuaresma viene del latín quadragesima que significa “cuarenta días” o siendo más literal el “cuadragésimo día". Este período representa los días que Jesús permaneció solo en el desierto antes de iniciar su magisterio público.

 

Hay cosas que se deben hacer y otras que no se deben hacer durante este tiempo cuaresmal. En la catequesis sobre la Cuaresma se debe acentuar la reflexión sobre el pecado y la penitencia según nos indica la Constitución Sacrosanctum Concilium.

Es un tiempo donde se inculca en la catequesis a los fieles las consecuencias sociales del pecado, la naturaleza de la penitencia, lo detestable que es la ofensa a Dios.

La cuaresta también es un momento de reflexión que nos llama a convertirnos a Dios, es un tiempo apropiado para purificarnos de las faltas, es un tiempo propicio para creer, para recibir a Dios en nuestras vidas y permitirle “poner su morada” en nosotros (Juan 14, 23)

 

La Cuaresma, es un tiempo que cada año nos permite caminar en senda de conversión, de cambio, de comunidad, de un corazón renovado. Y este caminar es el que nos lleva hasta la Pascua del Señor, siempre caminando junto a Él.

 

Nuestro Dios no se cansa de perdonar. Jesús nos ofrece palabras de amor y de misericordia que nos llevan a la conversión.

Solo aquel que tuvo la experiencia de experimentar el gozo de la reconciliación divina, y la gracia de Dios se siente dichoso, pleno y alegre.

 

En este tiempo cuaresmal se nos exige pedir perdón y también perdonar. En este tiempo se nos pide volver a Dios, quien envió a su Hijo unigénito quien por medio del sacrificio de la Cruz nos lleva al Padre reconciliados.

 

Una vez más el mensaje de la Cuaresma es claro: debemos reconocernos pecadores, que le hemos fallado a Dios por la debilidad de nuestra naturaleza, debemos en este tiempo purificarnos de nuestros pecados y caminar fijando nuestra mirada solo en Dios.


Es el Espíritu Santo el que impulsa a misión de Jesús.

 

También el Espíritu Santo es quien obra en nuestro interior, es un compañero de camino, secreto, poderoso, que ora en el interior de cada uno de nosotros, desde nuestro corazón y desde nuestras consciencias, renovándolo todo, y haciéndonos instrumentos de santificación.

 

Es el mismo Espíritu Santo quien nos impulsa a la misión, para que seamos servidores del Reino. Es el mismo Espíritu el que nos lleva al desierto y hacia un camino de libertad.

 

 

Basándonos en las esperanzas cuaresmales nos hemos propuesto redactar algunos propósitos para realizar durante este tiempo:

 

 

Propósitos y Objetivos Cuaresmales,

 

Que en este inicio de Cuaresma se purifiquen nuestros corazones, hasta llegar a tener corazones humildes, sinceros y desinteresados.

 

Que, con la ayuda de la gracia, podamos encontrar la luz y las fuerzas para reorientar nuestros pasos.

 

Que todos podamos vivir una vida en Dios, en donde todo tenga su inicio en Él y todo nos conduzca hacia Él.

 

Que todos nosotros podamos tener nuestras almas libres de egoísmos, mezquindades y cuestiones banales.

 

Enséñanos Señor a practicar el bien por amor a ti, y no para que me vean los demás.

 

Que podamos vivir el mandamiento del amor con humildad.

 

Que amemos a Dios con toda nuestra alma y corazón y así podamos también amar a los demás.

 

Que en esta cuaresma el Espíritu Santo que guio a Jesús por el desierto, nos guíe a nosotros también a fin de cumplir siempre con tu voluntad.

 

Que, en este primer día de Cuaresma, todos tus fieles sean llamados a la conversión.

Que todos nosotros podamos prepararnos verdaderamente a vivir los Misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo Nuestro Señor en la Semana Santa.

 

Que, en este comienzo de la Cuaresma, seamos austeros y penitentes.

 

Que reconozcamos la propia fragilidad y mortalidad y que tengamos un corazón convertido.

 

Que estas cenizas que cubren nuestra frente sean un símbolo de nuestra fragilidad y necesidad de la misericordia de Dios.

 

Que estas cenizas sean un signo de humildad.

 

Que nunca nos cansemos de pedir perdón a Dios, pues solo aquel que ha experimentado la reconciliación divina, la gracia de Dios, es capaza de saberse dichoso.

 

Que el Espíritu Santo en este tiempo cuaresmal nos ayude a perdonar y a pedir perdón.

 

Que en este tiempo de cuaresma seamos capaces de demandar y pedir perdón y también de perdonar, para esto reconocemos en primer lugar, que hemos fallado, pues somos débiles y tenemos que purificarnos para seguir por el sendero de la reconciliación.

 

Que seamos capaces de pedir perdón a quienes hemos ofendido con nuestros actos, y que el rencor y la soberbia no invadan nuestros corazones.

 

Que el Espíritu Santo, en los momentos de cansancio, de tentaciones, de dudas y también de pecados, nos ayude a encontrar la luz y las fuerzas para reorientar nuestros pasos en el buen camino, en el camino de Cristo Nuestro Señor, que sigamos sus huellas y escuchemos sus Palabras.

 

Que Dios nos de la gracia de poder amar a los demás, como Tú nos amas a nosotros.

 

Que con la ayuda del Espíritu Santo podamos comprender y cumplir el verdadero ayuno: hacer tu Voluntad, cumplir tu Voluntad.

 

Que en este tiempo de cuaresma podamos someternos humildemente a Dios, confiamos en su bondad y misericordia.

 

Que más allá de nuestras debilidades, de nuestra sed de aplauso y reconocimiento, no convirtamos este tiempo cuaresmal en un tiempo de reclamos y peticiones.

 

Que, por medio de la gracia divina, podamos vencer las malas inclinaciones para poder cumplir así el mandato de tu amor.

 

Que por la gran misericordia de Dios podamos tener paz interior, serenidad de espíritu, y armonía con Dios y con nuestros hermanos.

 

Que esta armonía nos lleve a la felicidad para realizar nuestro fin como hijos tuyos y así decir como San Agustín: "Para Ti nos hiciste Señor, e inquieto está nuestro corazón hasta que descanse en Ti".

 

 

 



 

domingo, 2 de marzo de 2025

Mateo 6, 16-18

 



La importancia del ayuno



 La práctica del ayuno es muy importante en la cristiandad. Es una práctica que manifiesta
devoción, arrepentimiento y humildad ante Dios. Sin embargo, Jesús advirtió a sus seguidores en Mateo 6:18 que no deben exhibir su ayuno en público o buscar la admiración de los demás. En cambio, el ayuno es una oportunidad para conectarse con Dios en secreto.

Continuamos nuestra reflexión acerca del ayuno, y. para ellos, seguimos el capítulo 6 de San Mateo, veremos los versículos en dónde se describe

 

debemos siempre procurar que nuestras acciones sean un reflejo genuino de nuestro amor por Dios y por el prójimo, sin buscar la aprobación o la alabanza de los demás.

 

 

16.«Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga.

 

En primer lugar, leemos: “cuando ayunéis” Jesús nos habla de las prácticas fundamentales de la vida espiritual: dar, orar y ayunar. Jesús asume que sus discípulos sí ayunaban.

Los griegos consideraban que el ayuno es “una abstinencia total de comida por cierto tiempo”, es no comer.

 

Muchos consideran de modo radical, que el verdadero significado del ayuno es ayunar del pecado tal como leemos en Isaías 58, 3.

 

Ya en el Antiguo Testamento se ordenaba la práctica del ayuno, como por ejemplo lo vemos en Levítico 16, 29-31 y 23, 37-32; también en el libro e Números 29, 7. Ya durante el exilio el pueblo judío expandió la práctica del ayuno como lo relata Zacarías 7, 3-5. El ayuno era algo bueno, pero fue corrompido por la gente religiosa de los tiempos de Jesús. Por causa de nuestra naturaleza fallida podemos corromper algo que es bueno, puede tornar algo que es bueno en algo malo.

 

El ayuno tenía un lugar alto en devoción dentro de la ley, era muy practicado, y hoy es también algo practicado entre los cristianos.

 

 En segundo lugar, leemos “cuando ayunéis, no seáis austeros como lo hipócritas”.  Tanto los escribas como los fariseos querían asegurarse de que toda la comunidad supiera que estaban ayunando, que ellos practicaban y respetaban la ley, por lo tanto, ellos se comportaban de modo austero, desfiguraban el rostro para que su sufrimiento por causa del ayuno fuera vista por todos.

 

Tal como lo relata Lucas 18, 12 los fariseos ayunaban dos veces a la semana.

 

En tercer lugar, nos dice el Evangelio de Mateo “De cierto os digo que ya tienen su recompensa”: Jesús nos dice que cuando los hipócritas reciben la admiración de los hombres del pueblo por esos esfuerzos realizados al ayunar, ya están recibiendo su paga, esa es toda la recompensa que tendrán. El problema fundamental de estos fariseos es que ellos solo tienen interés en ellos mismos y solo quieren ser reconocidos por la comunidad como hombres piadosos y sacrificados.

 

 

17.Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro

 

Jesús nos dice que le demos a nuestro cuerpo el cuidado que siempre necesita, para los judíos de la época de Jesús perfumar con aceite la cabeza no es algo extravagante, sino parte del cuidad normal del cuerpo.

 

El ayuno, según las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo, no debe ser un acto de ostentación, sino un gesto humilde y reservado que nos acerca a Dios y nos ayuda a empatizar con los que sufren. Este acto de sacrificio personal nos invita a reflexionar sobre nuestras propias vidas y a buscar maneras de ser más solidarios y compasivos con los demás. En el contexto de nuestra parroquia y movimientos apostólicos, el ayuno puede ser una herramienta poderosa para unirnos en espíritu y acción, promoviendo una cultura de caridad y entrega.

 

 

18. para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

 

¿Qué es lo que estamos haciendo cuando al ayunar, buscamos el reconocimiento de los demás?

Si nuestra intención es pura y sincera, entonces podemos compartir nuestras experiencias con otros como una forma de motivar y alentar a los demás en su propia práctica de fe. Si no es así, es mejor mantener nuestras acciones en secreto, para asegurarnos de que nuestro compromiso y amor por Dios son lo que impulsan nuestras prácticas.

 

Estas personas se aseguran de que todos vean sus caras sombrías y sucias en sus días de ayuno. Jesús les dice a Sus seguidores que se laven la cara y se aseen cuando ayunen. En realidad, no hay razón alguna para anunciarles a los demás que estamos ayunando. Dios lo sabrá, y Él nos recompensará.

 

Jesús nos dice que Dios Padre ve todo lo que Su pueblo hace en lo secreto. Esto no es simplemente una advertencia, una amenaza atemorizadora, pues Dios se da cuenta cuando su pueblo es fiel y da, ora y ayuna; es decir da y suple las necesidades de los demás, ora y practica el ayuno.

Ayunar en secreto permite que la verdadera intención detrás de la práctica del ayuno sea pura, que en nada intervenga la opinión de los demás.  Cuando los seres humanos buscan el reconocimiento por sus sacrificios, pueden correr el riesgo de caer en la trampa del ego, y distraerse del verdadero propósito del ayuno. No hay que buscar el elogio de los otros, la simpatía, la admiración de la mirada ajena, permite que la práctica espiritual del ayuno sea una experiencia personal, solo nuestra consciencia y el Señor.

También ayunar en secreto puede proteger al hombre de la tentación, del orgullo y de la vanidad.

 

Para finalizar nuestra reflexión, es importante recordar que Dios valora la sinceridad y la humildad de nuestros corazones en especial en la práctica de la fe, pero cuando solamente buscamos el reconocimiento y los aplausos de los otros, perdemos de vista la verdadera razón de esta práctica espiritual y perdemos de vista la conexión con Dios, que es la verdadera razón para ayunar.

Este capítulo de Mateo nos permite acceder a valiosas lecciones para nuestra vida cotidiana, sea en nuestros hogares, en nuestros trabajos, en nuestra vida de relación en general: en primer lugar, nos invita a actuar con humildad y a orar con sinceridad, y ayunar con pureza de corazón.

Siguiendo estos valores que nos inspiran a trabajar juntos y en armonía, buscando siempre la promoción de un ambiente de amor y de servicio genuino, de este modo podemos mejorar la vida propia y la vida de los que nos rodean.

 

 

 

La importancia del ayuno

 

Evangelio según San Mateo 6, 16-18.


Ya habíamos visto cómo Jesús les habla a sus discípulos de practicar la justica, ya habíamos mencionado los ejes de la práctica espiritual, hablando de la limosna y de la oración. En este pasaje del Evangelio de San Mateo, observamos que Jesús relee las tres obras de piedad previstas en la ley mosaica: la limosna, la oración y el ayuno.  

Jesús mismo nunca negó la validez del ayuno y la oración, ya que Él mismo realizó grandes momentos de oración y de ayuno.

Sin embargo, Jesús nos advierte acerca del falso ayuno. Para iniciarnos en este tema nos abocaremos al Evangelio de San Mateo 6, 16-18

 

16.Cuando ustedes hagan ayuno, no pongan cara triste, como los que dan espectáculo y aparentan palidez, para que todos noten sus ayunos. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio.

 

17.Cuando tú hagas ayuno,

 lávate la cara y perfúmate el cabello.

 

18.No son los hombres los que notarán tu ayuno, sino tu Padre que ve las cosas secretas, y tu Padre que ve en lo secreto, te premiará.

 

Jesús habló de las prácticas fundamentales de la vida espiritual: dar, orar, ayunar. Jesús enseña a sus seguidores sobre la verdadera práctica de la fe y la piedad. En especial, este pasaje aborda el tema del ayuno, tema común en la tradición judía, y ofrece una profunda reflexión sobre las motivaciones que tenemos detrás del ejercicio de esta práctica. Aquí, Jesús no solo instruye a sus discípulos sobre cómo llevar a cabo el ayuno, sino que también les advierte sobre los peligros de hacerlo con una intención equivocada.

 

Por cierto, Jesús asumía que sus seguidores, habituados a las costumbres religiosas de la época, ayunarían, pues ya en el Antiguo Testamento vemos que se ordenaba la práctica del ayuno, (Levítico 16, 29-31 y 23-37; Números 29, 7). También vemos que durante el exilio se intensificó la práctica del ayuno (Zacarías 7, 3-5). El ayuno tenía un lugar preferencial dentro de la ley.

Para los griegos, un ayuno “nhstiv” es no comer, es abstinencia total de alimentos durante un período de tiempo.

Pero muchas veces la práctica del ayuno se ve distorsionada: muchos creen que cambiar alimentos cotidianos por otros alimentos “más ligeros” es ayunar, otros en cambio, solo pretenden considerar el ayuno como “ayunar del pecado”. El ayuno era una práctica buena, pero con el paso del tiempo se corrompió por la hipocresía de algunas personas religiosas del tiempo de Jesús. Pero es el mismo Jesús quien nos advierte de la mala práctica del ayuno.

Nos advierte este versículo que tanto los escribas como los fariseos, con una actitud hipócrita, querían asegurarse de que todos supieran que estaban ayunando, por lo tanto, se comportaban de modo austero, tenían el rostro agónico, querían que todos supieran que estaban ayunando. Según el Evangelio de San Lucas 18, 12, en la práctica farisea, se ayunaba dos veces por semana.

Pero Jesús bien nos advierte que, cuando los hipócritas ayunan esperando la aprobación de los otros, ese esfuerzo ya recibe toda la recompensa en la admiración recibida, nada más se recibe, pues el verdadero problema de los hipócritas es el interés en ellos mismos, esa es la única razón que tienen para complacer a los otros.

 

¿Pero qué es el falso ayuno? El falso ayuno es aquel que que no está acorde con un arrepentimiento y conversión del corazón.

Ya en tiempos de Jesús había un entendimiento equivocado y una práctica equivocada de lo que es ayunar, por eso, por eso, Jesús les advierte a sus discípulos que deben tener claridad en todas estas cosas.

 

¿Cómo ayunar correctamente? Nosotros, como discípulos de Jesús somos llamados a entender la importancia de una vida piadosa en cada acción o práctica de fe que realicemos.

 

¿Cuál es el sentido del ayuno? El sentido del ayuno y la abstinencia es compartir con el hermano.

Ayunar es privarnos de algo para compartirlo con el hermano necesitado. Ayunar y llevar una vida mortificada, moderada, tiene ahora mucho más sentido que nunca, pues nos hemos acostumbrado a buscar una vida cómoda, sin compromisos, sin dificultades. Ayunemos para mortificar nuestro cuerpo, pero también abramos nuestro corazón al prójimo necesitado, al oprimido, pues en cada pequeño está el mismo Jesús.

 

Jesús nos dice que tenemos que distinguir el hecho externo del hecho interno del ayuno, ver cuál es el sentido de ayunar, pues a lo largo de los siglos la práctica del ayuno se había corrompido por el formalismo exterior, y se transformó para muchos en un símbolo social donde se aspiraba a ser superiores a otros por cumplir con esta regla del ayuno. Por eso nos habla Jesús de la hipocresía, de no practicar la justicia delante de los hombres simplemente para ser vistos por ellos.

 

Todas estas obras y prácticas espirituales tenemos que hacerlas sin ostentación alguna y solo confiar en la recompensa del Padre.

 

El ayuno es un medio para discernir la voluntad de Dios (Esdras 8, 21) además, es un método de oración y una señal de conversión.

 

El ayuno, además, nos ayuda a desprendernos de las cosas de este mundo.

 

Jesús nos asegura que nuestro Padre Celestial, ve en lo secreto y nos recompensará. Esta promesa nos alienta a mantener una fe firme y perseverar en nuestras buenas obras, más allá de que no sean vistas o reconocidas por los demás.

Esto también es importante tenerlo en cuenta en el momento de desarrollar nuestro trabajo apostólico, no debemos pretender el aplauso o el reconocimiento humano sino, simplemente la satisfacción de haber cumplido con la voluntad de Dios. Bajo esta perspectiva nos mantenemos humildes y podemos continuar sirviendo con alegría y dedicación.

 

 

A modo de conclusión:

 

El ayuno es el tercer eje de la práctica espiritual, y es señal de conversión. Nuevamente aparece el tema tan delicado y que tanta preocupación genera en muchos fieles que es cómo nos ven los demás. Lo importante es ayunar simplemente porque el Padre Celestial ve en secreto.

 

Más allá del tema del ayuno, estos versículos del Evangelio, lo podemos aplicar a cualquier práctica de fe, pues siempre debemos ser conscientes de nuestra intención detrás de nuestras acciones, y no buscar la aprobación de los otros, en lugar de buscar agradar a los otros, lo importante es buscar la atención de Dios y la conexión con Él.