La importancia del ayuno
La práctica del ayuno es muy importante en la
cristiandad. Es una práctica que manifiesta devoción, arrepentimiento y humildad ante Dios.
Sin embargo, Jesús advirtió a sus seguidores en Mateo 6:18 que no deben exhibir
su ayuno en público o buscar la admiración de los demás. En cambio, el ayuno es
una oportunidad para conectarse con Dios en secreto.
Continuamos nuestra reflexión acerca del ayuno, y. para ellos, seguimos el capítulo 6 de San Mateo, veremos los versículos en dónde se describe
debemos
siempre procurar que nuestras acciones sean un reflejo genuino de nuestro amor
por Dios y por el prójimo, sin buscar la aprobación o la alabanza de los demás.
16.«Cuando ayunéis, no pongáis cara triste,
como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que
ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga.
En primer lugar, leemos:
“cuando ayunéis” Jesús nos habla de las prácticas fundamentales de la vida
espiritual: dar, orar y ayunar. Jesús asume que sus discípulos sí ayunaban.
Los griegos consideraban
que el ayuno es “una abstinencia total de comida por cierto tiempo”, es no
comer.
Muchos consideran de
modo radical, que el verdadero significado del ayuno es ayunar del pecado tal
como leemos en Isaías 58, 3.
Ya en el Antiguo
Testamento se ordenaba la práctica del ayuno, como por ejemplo lo vemos en
Levítico 16, 29-31 y 23, 37-32; también en el libro e Números 29, 7. Ya durante
el exilio el pueblo judío expandió la práctica del ayuno como lo relata
Zacarías 7, 3-5. El ayuno era algo bueno, pero fue corrompido por la gente
religiosa de los tiempos de Jesús. Por causa de nuestra naturaleza fallida
podemos corromper algo que es bueno, puede tornar algo que es bueno en algo
malo.
El ayuno tenía un lugar
alto en devoción dentro de la ley, era muy practicado, y hoy es también algo
practicado entre los cristianos.
En segundo lugar, leemos
“cuando ayunéis, no seáis austeros como lo hipócritas”. Tanto los escribas como los fariseos querían
asegurarse de que toda la comunidad supiera que estaban ayunando, que ellos
practicaban y respetaban la ley, por lo tanto, ellos se comportaban de modo
austero, desfiguraban el rostro para que su sufrimiento por causa del ayuno
fuera vista por todos.
Tal como lo relata Lucas
18, 12 los fariseos ayunaban dos veces a la semana.
En tercer lugar, nos
dice el Evangelio de Mateo “De cierto os digo que ya tienen su recompensa”:
Jesús nos dice que cuando los hipócritas reciben la admiración de los hombres
del pueblo por esos esfuerzos realizados al ayunar, ya están recibiendo su
paga, esa es toda la recompensa que tendrán. El problema fundamental de
estos fariseos es que ellos solo tienen interés en ellos mismos y solo quieren
ser reconocidos por la comunidad como hombres piadosos y sacrificados.
17.Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu
cabeza y lava tu rostro
Jesús nos dice que le demos a nuestro
cuerpo el cuidado que siempre necesita, para los judíos de la época de Jesús
perfumar con aceite la cabeza no es algo extravagante, sino parte del cuidad
normal del cuerpo.
El ayuno, según las enseñanzas de Nuestro
Señor Jesucristo, no debe ser un acto de ostentación, sino un gesto humilde y
reservado que nos acerca a Dios y nos ayuda a empatizar con los que sufren.
Este acto de sacrificio personal nos invita a reflexionar sobre nuestras
propias vidas y a buscar maneras de ser más solidarios y compasivos con los
demás. En el contexto de nuestra parroquia y movimientos apostólicos, el ayuno
puede ser una herramienta poderosa para unirnos en espíritu y acción,
promoviendo una cultura de caridad y entrega.
18. para que tu ayuno sea visto, no por los hombres,
sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo
secreto, te recompensará.
¿Qué es lo que estamos haciendo cuando
al ayunar, buscamos el reconocimiento de los demás?
Si nuestra intención es pura y sincera,
entonces podemos compartir nuestras experiencias con otros como una forma de
motivar y alentar a los demás en su propia práctica de fe. Si no es así, es
mejor mantener nuestras acciones en secreto, para asegurarnos de que nuestro
compromiso y amor por Dios son lo que impulsan nuestras prácticas.
Estas personas se aseguran de que todos
vean sus caras sombrías y sucias en sus días de ayuno. Jesús les dice a
Sus seguidores que se laven la cara y se aseen cuando ayunen. En realidad, no
hay razón alguna para anunciarles a los demás que estamos ayunando. Dios lo
sabrá, y Él nos recompensará.
Jesús nos dice que Dios Padre ve todo lo
que Su pueblo hace en lo secreto. Esto no es simplemente una advertencia, una
amenaza atemorizadora, pues Dios se da cuenta cuando su pueblo es fiel y da,
ora y ayuna; es decir da y suple las necesidades de los demás, ora y practica
el ayuno.
Ayunar en secreto permite que la
verdadera intención detrás de la práctica del ayuno sea pura, que en nada
intervenga la opinión de los demás.
Cuando los seres humanos buscan el reconocimiento por sus sacrificios,
pueden correr el riesgo de caer en la trampa del ego, y distraerse del
verdadero propósito del ayuno. No hay que buscar el elogio de los otros, la
simpatía, la admiración de la mirada ajena, permite que la práctica espiritual
del ayuno sea una experiencia personal, solo nuestra consciencia y el Señor.
También ayunar en secreto puede proteger
al hombre de la tentación, del orgullo y de la vanidad.
Para finalizar nuestra reflexión, es
importante recordar que Dios valora la sinceridad y la humildad de nuestros
corazones en especial en la práctica de la fe, pero cuando solamente buscamos
el reconocimiento y los aplausos de los otros, perdemos de vista la verdadera
razón de esta práctica espiritual y perdemos de vista la conexión con Dios, que
es la verdadera razón para ayunar.
Este capítulo de Mateo nos permite acceder
a valiosas lecciones para nuestra vida cotidiana, sea en nuestros hogares, en
nuestros trabajos, en nuestra vida de relación en general: en primer lugar, nos
invita a actuar con humildad y a orar con sinceridad, y ayunar con pureza de
corazón.
Siguiendo estos valores que nos inspiran a
trabajar juntos y en armonía, buscando siempre la promoción de un ambiente de
amor y de servicio genuino, de este modo podemos mejorar la vida propia y la
vida de los que nos rodean.
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