domingo, 2 de marzo de 2025

Mateo 6, 16-18

 



La importancia del ayuno



 La práctica del ayuno es muy importante en la cristiandad. Es una práctica que manifiesta
devoción, arrepentimiento y humildad ante Dios. Sin embargo, Jesús advirtió a sus seguidores en Mateo 6:18 que no deben exhibir su ayuno en público o buscar la admiración de los demás. En cambio, el ayuno es una oportunidad para conectarse con Dios en secreto.

Continuamos nuestra reflexión acerca del ayuno, y. para ellos, seguimos el capítulo 6 de San Mateo, veremos los versículos en dónde se describe

 

debemos siempre procurar que nuestras acciones sean un reflejo genuino de nuestro amor por Dios y por el prójimo, sin buscar la aprobación o la alabanza de los demás.

 

 

16.«Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga.

 

En primer lugar, leemos: “cuando ayunéis” Jesús nos habla de las prácticas fundamentales de la vida espiritual: dar, orar y ayunar. Jesús asume que sus discípulos sí ayunaban.

Los griegos consideraban que el ayuno es “una abstinencia total de comida por cierto tiempo”, es no comer.

 

Muchos consideran de modo radical, que el verdadero significado del ayuno es ayunar del pecado tal como leemos en Isaías 58, 3.

 

Ya en el Antiguo Testamento se ordenaba la práctica del ayuno, como por ejemplo lo vemos en Levítico 16, 29-31 y 23, 37-32; también en el libro e Números 29, 7. Ya durante el exilio el pueblo judío expandió la práctica del ayuno como lo relata Zacarías 7, 3-5. El ayuno era algo bueno, pero fue corrompido por la gente religiosa de los tiempos de Jesús. Por causa de nuestra naturaleza fallida podemos corromper algo que es bueno, puede tornar algo que es bueno en algo malo.

 

El ayuno tenía un lugar alto en devoción dentro de la ley, era muy practicado, y hoy es también algo practicado entre los cristianos.

 

 En segundo lugar, leemos “cuando ayunéis, no seáis austeros como lo hipócritas”.  Tanto los escribas como los fariseos querían asegurarse de que toda la comunidad supiera que estaban ayunando, que ellos practicaban y respetaban la ley, por lo tanto, ellos se comportaban de modo austero, desfiguraban el rostro para que su sufrimiento por causa del ayuno fuera vista por todos.

 

Tal como lo relata Lucas 18, 12 los fariseos ayunaban dos veces a la semana.

 

En tercer lugar, nos dice el Evangelio de Mateo “De cierto os digo que ya tienen su recompensa”: Jesús nos dice que cuando los hipócritas reciben la admiración de los hombres del pueblo por esos esfuerzos realizados al ayunar, ya están recibiendo su paga, esa es toda la recompensa que tendrán. El problema fundamental de estos fariseos es que ellos solo tienen interés en ellos mismos y solo quieren ser reconocidos por la comunidad como hombres piadosos y sacrificados.

 

 

17.Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro

 

Jesús nos dice que le demos a nuestro cuerpo el cuidado que siempre necesita, para los judíos de la época de Jesús perfumar con aceite la cabeza no es algo extravagante, sino parte del cuidad normal del cuerpo.

 

El ayuno, según las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo, no debe ser un acto de ostentación, sino un gesto humilde y reservado que nos acerca a Dios y nos ayuda a empatizar con los que sufren. Este acto de sacrificio personal nos invita a reflexionar sobre nuestras propias vidas y a buscar maneras de ser más solidarios y compasivos con los demás. En el contexto de nuestra parroquia y movimientos apostólicos, el ayuno puede ser una herramienta poderosa para unirnos en espíritu y acción, promoviendo una cultura de caridad y entrega.

 

 

18. para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

 

¿Qué es lo que estamos haciendo cuando al ayunar, buscamos el reconocimiento de los demás?

Si nuestra intención es pura y sincera, entonces podemos compartir nuestras experiencias con otros como una forma de motivar y alentar a los demás en su propia práctica de fe. Si no es así, es mejor mantener nuestras acciones en secreto, para asegurarnos de que nuestro compromiso y amor por Dios son lo que impulsan nuestras prácticas.

 

Estas personas se aseguran de que todos vean sus caras sombrías y sucias en sus días de ayuno. Jesús les dice a Sus seguidores que se laven la cara y se aseen cuando ayunen. En realidad, no hay razón alguna para anunciarles a los demás que estamos ayunando. Dios lo sabrá, y Él nos recompensará.

 

Jesús nos dice que Dios Padre ve todo lo que Su pueblo hace en lo secreto. Esto no es simplemente una advertencia, una amenaza atemorizadora, pues Dios se da cuenta cuando su pueblo es fiel y da, ora y ayuna; es decir da y suple las necesidades de los demás, ora y practica el ayuno.

Ayunar en secreto permite que la verdadera intención detrás de la práctica del ayuno sea pura, que en nada intervenga la opinión de los demás.  Cuando los seres humanos buscan el reconocimiento por sus sacrificios, pueden correr el riesgo de caer en la trampa del ego, y distraerse del verdadero propósito del ayuno. No hay que buscar el elogio de los otros, la simpatía, la admiración de la mirada ajena, permite que la práctica espiritual del ayuno sea una experiencia personal, solo nuestra consciencia y el Señor.

También ayunar en secreto puede proteger al hombre de la tentación, del orgullo y de la vanidad.

 

Para finalizar nuestra reflexión, es importante recordar que Dios valora la sinceridad y la humildad de nuestros corazones en especial en la práctica de la fe, pero cuando solamente buscamos el reconocimiento y los aplausos de los otros, perdemos de vista la verdadera razón de esta práctica espiritual y perdemos de vista la conexión con Dios, que es la verdadera razón para ayunar.

Este capítulo de Mateo nos permite acceder a valiosas lecciones para nuestra vida cotidiana, sea en nuestros hogares, en nuestros trabajos, en nuestra vida de relación en general: en primer lugar, nos invita a actuar con humildad y a orar con sinceridad, y ayunar con pureza de corazón.

Siguiendo estos valores que nos inspiran a trabajar juntos y en armonía, buscando siempre la promoción de un ambiente de amor y de servicio genuino, de este modo podemos mejorar la vida propia y la vida de los que nos rodean.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por participar en esta página.