domingo, 24 de mayo de 2015

Pentecostés



24 de MAYO
Pentecostés
Celebramos hoy el descenso del Espíritu Santo y el inicio de la Iglesia.
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 Son cincuenta días, de ahí el nombre de “Pentecostés”.
 Con Pentecostés termina el tiempo pascual, y es uno de los domingos más importantes después de Pascuas. 
No son fiestas aisladas, son parte de un solo y único misterio.

En el Antiguo Testamento era la fiesta de la cosecha, posteriormente los israelitas l unieron a la Alianza en el Monte Sinaí, cincuenta días después de la salida de Egipto.

En la fiesta de Pentecostés, los cristianos tienen la oportunidad de vivir intensamente la relación existente entre la Resurrección de Cristo, su Ascensión  y la venida del Espíritu Santo.

sábado, 23 de mayo de 2015

Psicología y Espiritualidad

¿Qué nos ofrece la psicología hoy como camino de vida?

En Vísperas de Pentecostés, nos proponemos repensar nuestra práctica a la luz del comportamiento de los santos. 
Un saludo a todos nuestros visitantes




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Uno de los mayores aciertos en el bello peregrinar por cientos de libros que alimentan nuestro quehacer, es recorrer la vida de los santos. Con este recorrido se manifiesta de modo expreso la intención de trazar de modo riguroso la maravillosa historia de vida de estos hombres y mujeres que, andando los siglos como hombres comunes, recibieron el nombre de “santos” con el que el mundo hoy los conoce, muchos los admiran y reverencian, otros en cambio,  se dedican a denostarlos. Más allá de los mundanos comentarios, la vida de estos hombres y mujeres que durante sus vidas han poblado centenares de abadías, monasterios y conventos silenciosos, austeros, ellos han recorrido caminos polvorientos y sucios, en donde siempre cumplieron con el trabajo y la oración, y su altísima tarea de ser “adoradores y servidores de Dios”, nos dejaron la huella de su ejemplo.
En este blog, la historia del comportamiento de los santos es un recurso, una excusa luminosa para abordar los problemas que aquejan al hombre de hoy y que parecen laberintos sin solución, pues también ellos se enfrentaron a senderos oscuros y quebradas peligrosas. 
En toda la historia de la humanidad, en los relatos épicos, en la leyenda heroica y en las historias de las religiones, vemos comportamientos llenos de grandeza. Pero a diferencia de pretender realizar simplemente un relato histórico descriptivo de cada uno de los santos y beatos, nos abocaremos a sus comportamientos. El verdadero protagonista, más allá de realizar una humilde, respetuosa y breve biografía de cada santo, el verdadero protagonista decimos  –si cabe el término es el comportamiento de vida y el ejemplo que nos dejaron: una actitud de vida rectora, que nos enseña una forma de resolver problemas y conflictos cotidianos.
En múltiples textos de la vida de los santos se describen sus proezas extraordinarias que, aun tomadas de la realidad o de la tradición popular, tienen por su grandiosidad una apariencia mítica muchas veces inverosímil para algunas personas, otras veces de invención o fabula poética, en el cual simplemente nos detendremos de modo sistemático y breve, pues al proponer contar la historia de los santos desde la perspectiva del comportamiento, nuestra pretensión es que sirva como ejemplo en nuestros días. Y tomando datos certeros de la vida real y de la biografía de estos seres maravillosos, seres humanos reales y concretos, destacaremos el valor emocional y su fuerza ante la adversidad.

La intención es que la historia de los santos puede ser conocida –desde esta perspectiva-, no solo por eruditos o religiosos sino por todos por igual: hombres y mujeres   de todas las edades, grandes y chicos, para que encuentren cada uno de ellos el camino más fácil y directo para llegar al corazón.
No estamos desconociendo el riesgo y las criticas que una temática así puede despertar en el amplio mundo de la psicología y del psicoanálisis, pero no vacilamos en afrontar el mencionado riesgo de indignar a los eruditos críticos que consideran que la psicología solo puede hacerse apartando el concepto de espiritualidad.

En el recorrido de la vida de los santos y beatos describiremos sucesos, hechos y comportamientos tan humanos que los muestran tal y como eran según sus biógrafos y jamás este hecho descriptivo podrá separarse de nuestra imaginación, de nuestra simple interpretación y de nuestros corazones.

Por eso, esta humilde propuesta, se presenta con la sencillez de un relato literario y con la rigidez de la descripción científica compuesta o producida por el arduo trabajo teórico del comportamiento humano.

Si bien en toda limitación al escribir se siente el temor de no haber interpretado con fidelidad la vida y la conducta, el pensamiento o la expresión emocional, ese temor se acrecienta para quien debe aplicar conceptos teóricos  perfectibles pero muy difundidos en la actualidad. Mi voluntad de impregnar un poco de difusión y el sentir de espiritualidad religiosa ha sido tan sincera como son sinceros mi admiración y devoción por la vida de los santos, tan cercanos, tan amigos…

Poder conseguirlo en el recorrido seria una satisfacción y un desafío de honor.


sábado, 18 de abril de 2015

Pascuas


Hola a todos nuestros seguidores. Les deseamos muy FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN



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jueves, 19 de marzo de 2015

Oración a San José

ORACIÓN DEL PAPA LEÓN XIII


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A Vos, bienaventurado José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de vuestra Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente vuestro patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, os tuvo unido y por el paterno amor con que abrazasteis al Niño Jesús, humildemente os suplicamos que volváis benigno los ojos a la herencia que, con su sangre, adquirió Jesucristo, y con vuestro poder y auxilio socorráis nuestras necesidades.

Proteged, oh providentísimo Custodio de la Divina Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; apartad de nosotros toda mancha de error y de corrupción; asistidnos propicio desde el cielo, fortísimo libertador nuestro, en esta lucha contra el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo librasteis al Niño Jesús de inminente peligro de la vida, así ahora defended la Iglesia santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protegednos con perpetuo patrocinio para que a ejemplo vuestro y sostenidos por vuestro auxilio, podamos santamente vivir, piadosamente morir, y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza. Amén.


Vida de San José: cualidades






SAN JOSÉ, 

Vida de San José: Cualidades

 Introducción   


Intentar reconstruir la historia de la vida de San José es una empresa difícil de cumplir, por cuanto al hablar de su vida hay que remitirse a los textos Evangélicos, a los comienzos de la cristiandad, y a los aportes de los diferentes Papas.
Desde una óptica psicológica, en la cual estamos inmersos, se trata de buscar aquellos hechos y aportes de la vida del santo, los comentarios teológicos de San Agustín entre otros, teniendo en cuenta la influencia de José en el mundo cristiano y en la historia de la humanidad.
La Psicología como ciencia necesitó más de 2300 años para lograr cierta independencia de la filosofía, pero el intento por penetrar en el enigma de la vida, en el enigma del comportamiento humano, fue desde tiempos remotos una preocupación prioritaria del hombre.
Hoy nos proponemos detallar algunas de las cualidades de San José, con el simple propósito de intentar comprender algunos de los comportamientos del “más santo de todos los santos” y con la aspiración de que esto le sirva al hombre de nuestros días en su vida cotidiana.
En este breve artículo, la propuesta es recorrer el camino de las especulaciones teóricas, transitando por los aportes y planteos de la psicología actual y las invaluables guías de los Padres de la Iglesia.

I- Laboriosidad y coraje

San José nos muestra una de sus cualidades más destacadas y sin embargo muchas veces no reparamos en ella: el coraje. Este rasgo positivo, que demuestra la integridad y autenticidad con la que se condujo en la vida, de forma genuina, con valor, valentía ante las amenazas y los desafíos, ante las dificultades y el dolor la encontramos en distintos tramos de su vida.
José para cuidar a Jesús y María; necesitó recurrir a todas sus fuerzas físicas tanto para cuidar a su familia, como para procurar el alimento cotidiano con el trabajo de cada día. Él tenía la plenitud de sus fuerzas humanas y la madurez suficiente para hacer frente a todas sus responsabilidades.
Encontramos además, en nuestro santo,  perseverancia y laboriosidad, José es de aquellas personas que terminan siempre lo que empiezan. Sabemos que según la tradición, San José era carpintero. Es San Justino quien cuenta que era de Palestina y dice: “Cuando Jesús llegó al Jordán, lo creían hijo de José el carpintero y no aparentaba lo que era, pues se le consideraba un carpintero. En efecto, durante su estancia entre los hombres, ejerció un oficio, fabricó carros y yugos, dando así ejemplo de justicia y trabajo. Encontramos en el texto del P. Ángel Peña lo siguiente:
San Cirilo de Jerusalén afirma que en su tiempo (siglo IV), todavía se mostraba a los visitantes de Jerusalén una pieza de madera en forma de teja, labrada, según decía, por José y por Jesús.
Con su trabajo aseguró el mantenimiento de la familia. Son los años de la vida escondida de Jesús, Él era llamado “el hijo del carpintero”, de quien aprendió el oficio.
Es el modelo, tanto para los esposos, los padres de familia, para los trabajadores, para todos los consagrados y a él acudimos como patrono de los moribundos.
Es San José jefe de la Sagrada Familia y modelo para todas las familia humanas, y  si bien en nuestra época la Iglesia celebra la fiesta de San José Obrero, con ello quiere poner de relieve el trabajo humano, que en la figura de San José tiene en el Evangelio un significado especial: junto con la humanidad del Hijo de Dios, el trabajo ha formado parte del misterio de la Encarnación.
Gracias a su duro trabajo, que ejercía con Jesús, José acercó el trabajo humano al misterio de la Redención.
En resumen es la santificación de la vida cotidiana a la que cada uno debe llegar según su propio estado y es accesible a todos.
El mundo es donde los hombres llevan a cabo las realizaciones concretas, es el lugar donde se encuentran todos los sentidos que precisa para su propia concientización y trascendencia. Pero en nuestro mundo actual, donde la cultura light y el desenfreno por los placeres mundanos reina, posibilitando la degradación y la deshumanización del hombre, dejándolo huérfano de metas u horizontes; donde el amor es una quimera y la soledad es moneda corriente, y la nada parece imponerse, apelamos a las conciencias a través del ejemplo que nos dejó la vida de San José para convocar al hombre para que cumpla sus propias tareas y lleve adelante su misión.

II- El hombre que supo cumplir bien su misión

Vemos en José una gran vitalidad, pasión y entusiasmo para afrontar la vida con determinación y energía. Fue fundamentalmente el hombre que supo cumplir bien su misión: Siempre la vida de José estuvo al servicio de Jesús y María. Por eso decimos que está por encima de todos los santos. Encontramos las siguientes referencias:
Él es el administrador fiel y prudente a quien el amo pondrá al frente de su servidumbre para distribuir la ración a su debido tiempo (Lc 12, 42).
Custodio del Señor, que será glorificado (Prov 27, 18).
 El hombre fiel, que será alabado (Prov 28, 20).
¿Podríamos por ventura encontrar un hombre como éste, lleno del espíritu de Dios? (Gén 41, 38).
Y Dios le dice: Te he hecho padre de muchos pueblos (Rom 4, 17).
Eres un empleado fiel y cumplidor; pasa al banquete de tu Señor (Mt 25, 21.23). 

Sus anchas y fuertes espaldas soportaron el duro trabajo, José no pierde tiempo ni tiene un instante libre, pues siempre está trabajando y adorando. Cuidaba a María y al Niño Jesús. Sólo vivía para amar, trabajar, proteger y adorar, pues siempre fue consciente de su paternidad como padre del Redentor y asumió su responsabilidad como un mandato divino, cumple las órdenes sin discutir cuando el ángel del Señor se dirige a él como jefe de familia. Encontramos las siguientes referencias:
Ella dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús (Mt 1, 21).
Toma al niño y a su madre y huye a Egipto y quédate allí hasta que yo te avise (Mt 2, 13-14).
A la muerte de Herodes, de nuevo se le aparece el ángel y le dice:
Levántate, toma al niño y a su madre y vete a la tierra de Israel... Y levantándose, tomó al niño y a su madre y partió para la tierra de Israel (Mt 2, 19-21).

III- Los amores de José: Jesús y María:

Otro de los grandes rasgos de su vida es la humanidad de José, en la que encontramos la bondad, el amor hacia los demás.
José siempre fue un hombre justo, ya lo era antes del matrimonio con María, pero luego comenzó una vida de pleno amor y servicio, un camino seguro a la santidad. Sus dos grandes amores: Jesús y María, eran el centro de su vida y los amó en cada instante. También sufrió en silencio las penurias de la vida y las dificultades a la hora de llevar el pan a la mesa pero todo lo soportó con amor.

IV- El justo

Su vida fue un peregrinar en la fe, y, al igual que María permaneció fiel hasta el final.
Hablamos de justicia, pero también de equidad y ética como rasgos que todos debemos cultivar. También en esta categoría de cualidad encontramos capacidad de trabajo, lealtad, trabajar en comunidad o llevarse bien con los integrantes de la comunidad, liderazgo facilitador de las actividades de grupo o familia.
El Evangelio cita una especial elocuencia en el silencio de José, lo llaman El justo (Mt, 1, 19). Aquí encontramos los misterios de la vocación del hombre y la aceptación que José supo cumplir.
San José, obedeciendo a Dios, custodiando a María y siendo padre de Jesús, tomó parte activa en los misterios de la Encarnación y Redención. Dice san Efrén (306-372), el gran teólogo y doctor de la Iglesia: Bienaventurado eres tú, justo José, porque a tu vera creció quien se hizo niño pequeño para hacerse a tu tamaño. El Verbo habitó bajo tu techo sin abandonar por ello el seno del Padre... Quien es hijo del Padre, se llama hijo de David e hijo de José. (Citado por Martelet Bernard, José de Nazaret, Ed. Palabra, Madrid, 1999, p. 202)

V- Humildad y modestia, prudencia, discreción

José es el hombre del silencio.
No nos dice ni una palabra en el Evangelio. Pero, con su actitud callada y reservada, nos enseña a ser humildes y a cumplir calladamente y sin alardes nuestras obligaciones de cada día.
Este clima de silencio que rodea la vida de José descubre también lo que anida en su interior: descubre una profunda contemplación. José estaba en contacto cotidiano con el misterio escondido, que habitaba bajo su techo. Sacrificó toda su existencia a las exigencias a la venida del Mesías, a su cuidado, a su educación.
En su alma sencilla, fuerte, limpia, fuente de toda la fuerza, surgieron las decisiones más importantes y los renunciamientos que tuvo que hacer a su legitima vocación humana, toda la renuncia por amor.
¿Qué nos enseña hoy esta actitud de San José? Él era el hombre del silencio, sin embargo no de la soledad. Cumplía sus obligaciones y mantenía a su familia con firmeza.
Sin embargo esto muchas veces no sucede en nuestros días. En el mundo contemporáneo habita un hombre temeroso y que huye constantemente de la realidad. Huye de una soledad y del vacío interior. La ansiedad es su eterna compañera. El miedo al aburrimiento y el fanatismo extendido en todas las sociedades, las nuevas formas de mecanización dieron como resultado personas pasivas, apagadas, individualistas, insatisfechas, despersonalizadas. Si hoy en día estamos muy ocupados incluso en el tiempo libre, es en efecto por no soportar estar sin hacer nada, pues no soportamos el encuentro con nuestro vacío interior.
Sería bueno recuperar la fe y la esperanza meditando la vida de San José. Recuperar el sentido de nuestra propia trascendencia y misión.
Encomendémonos a él para que nos obtenga una buena muerte y para que nos enseñe a vivir en castidad de acuerdo a nuestro estado, cumpliendo como él fielmente las obligaciones de cada día.

VI- San José, la aceptación sin pronunciar palabra

La coherencia permanente sobre el propósito más elevado y un sentido de la vida, en San José hay varios puntos con respecto a la espiritualidad:
San José respondió afirmativamente a la Palabra de Dios cuando el Ángel le transmitió el Mensaje, pero sin pronunciar palabra alguna; e hizo tal como le había ordenado el ángel del Señor. Con ello demostró una genuina “obediencia de la fe” (Rm 1,5; 16, 26; 2 Cor 10, 5-6)
Sabemos que es el padre adoptivo de Jesús y esposo de María.
•        Su grandeza está por encima de la de todos los santos y ángeles.
•        Después de María, es el santo más santo, el que más cerca ha estado de la divinidad.
•        Todos sus privilegios y toda su dignidad le vienen de ser el esposo de María, padre de Jesús y, a la vez, de ser el hombre justo y bueno, a quien el Señor puso al frente de su familia.

Conclusiones

La lectura de los textos Bíblicos que hablan de la  vida de San José nos propone reflexionar acerca de nuestra interioridad, nuestra vocación de servicio y nuestra vida interior.